E-Book, Spanisch, 188 Seiten
Rawes Irigaray sobre la arquitectura
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-291-9754-9
Verlag: Reverte
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, 188 Seiten
Reihe: Pensadores sobre la arquitectura
ISBN: 978-84-291-9754-9
Verlag: Reverte
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
La obra examina la relevancia del trabajo de la filósofa Luce Irigaray en el contexto arquitectónico. Ocho capítulos temáticos exploran el valor corporal, espacio-temporal, político y cultural de sus ideas para hacer, discutir y experimentar la arquitectura. En particular, cada capítulo hace accesibles las ideas de Irigaray sobre los espacios femeninos y masculinos con referencia a sus textos clave. La teoría de Irigaray sobre los sujetos sexuados se explica para mostrar cómo la sexualidad influye en las diferentes formas en que hombres y mujeres construyen y habitan la arquitectura. Además, el libro se explora las ideas de Irigaray sobre las formas arquitectónicas para la organización entre personas, los espacios exteriores e interiores, el tacto y la visión, la filosofía y el psicoanálisis. El libro también sugiere formas en que estas estrategias pueden permitir a los proyectistas y teóricos de la arquitectura crear obras éticas para el usuario y sus necesidades físicas y psicológicas. El libro forma parte de la colección Pensadores sobre la arquitectura de la Editorial Reverté(versión castellana de la colección inglesa de libros de ensayo Thinkers for Architects). La colección plantea un acercamiento a los conceptos filosóficos de pensadores relevantes para el ámbito de la arquitectura con el objetivo de hacerlos más accesibles para todos aquellos lectores interesados en entender los cruces entre el contexto filosófico y arquitectónico. Cada libro de la colección introduce las claves para entender a un pensador concreto. Los autores de los ensayos son arquitectos y críticos de la arquitectura especialistas en cada uno de los pensadores tratados.
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II. Luce Irigaray nació en 1930 y tiene la nacionalidad francesa. Se crio en Bélgica en el seno de una familia con raíces belgas, italianas y francesas, e inició su formación académica en Lovaina, donde se licenció y posteriormente terminó el doctorado en francés y filosofía en 1995.
Irigaray en contexto
Tras enseñar secundaria algunos años, estudió psicología en la Sorbona, donde también obtuvo un diploma en psicopatología. Durante este periodo se formó como psicoanalista y asistió a los seminarios de Jacques Lacan sobre psicoanálisis. A partir de 1964 trabajó como investigadora en el Centro Nacional para la Investigación Científica y en 1986 fue nombrada directora de investigación del mismo. Entre 1970 y 1974 enseñó en la Universidad de Vincennes y fue miembro de la Escuela Freudiana de París. En 1973 presentó otras dos tesis doctorales: una sobre poética y psicopatologías, y que fue rechazada por la Universidad, lo que la llevó a abandonar su puesto de profesora. Sin embargo, se publicó casi inmediatamente después, en 1974. Su trayectoria posterior es notable: ha sido profesora invitada e impartido conferencias y seminarios en el extranjero; ha trabajado con feministas, grupos de mujeres y movimientos democráticos, especialmente en el norte de Italia (para más datos sobre la biografía y trayectoria intelectual de Irigaray, se puede consultar la introducción de Margaret Whitford en 1 y el prólogo y la introducción de la propia Irigaray en 2).
En términos generales, observamos tres fases en la obra de Irigaray desde 1974 hasta la actualidad. Las experiencias de la formación académica de Irigaray se recogen sobre todo en la primera fase, desde 1973 a mediados de los años 1980. En primer lugar, el rechazo de y su ruptura con Vincennes contribuyó en parte a sus feroces críticas sobre la manera en que la cultura occidental construye las relaciones sociales y de género, especialmente, el control de las ideas que ejercen disciplinas académicas como la Filosofía y la Psicología sobre sus miembros respectivos. En segundo lugar, los textos de este periodo se caracterizan por una rotunda crítica y reproche a la interpretación física y psicológica de la subjetividad de género en la cultura occidental, que ella llama ‘diferencia sexual’. Analiza principalmente textos filosóficos, psicoanalíticos y lingüísticos para demostrar cómo interpretan nuestras experiencias físicas y psicológicas de ser mujeres y hombres. Los artículos y libros de Irigaray de esa época se centran, sobre todo, en las estructuras, lenguajes y expresiones que consciente inconscientemente informan las ideas culturales sobre las distintas maneras en que se expresan mujeres y hombres.
En los textos desde los primeros años 1980 hasta mediados de la siguiente década se aprecia otra forma de escribir. En ellos, Irigaray amplía su crítica de la cultura occidental en un estilo más explícitamente poético que examina la diferencia sexual en sus formas físicas, por ejemplo, respecto al cuerpo, así como en las psíquicas, por ejemplo, respecto a nuestros deseos y el lenguaje. Estos textos también desarrollan métodos ‘performativos’ de escritura que promueven la manera de expresión femenina histórica y mitológica y establecen vínculos entre las ideas de Irigaray y las de otras pensadoras contemporáneas que trabajaban en Francia en aquella época, especialmente Hélène Cixous y Julia Kristeva.
La obra de Irigaray durante los años 1970 y primeros 1980 también debe considerarse en relación con diferentes contextos intelectuales. En primer lugar, su obra se desarrolla según el modelo de Simone de Beauvoir sobre género y política en los años 1940 y 1950.3 En segundo lugar, sus ideas están influidas por los debates filosóficos ‘postestructuralistas’ y el movimiento político y social en Francia a finales de los años 1960. Junto a Cixous y Kristeva, Irigaray comparte la crítica de la cultura occidental por no expresar adecuadamente las necesidades y deseos de las mujeres; no obstante cada una de ellas se decanta por formas femeninas de expresión lingüística (que algunos comentaristas han denominado ‘écriture féminine’). Cixous, por ejemplo, ‘deconstruye’ las ideas culturales y estéticas sobre la mujer y la feminidad,4 y Kristeva analiza la expresión ambivalente y en ocasiones ‘abyecta’ de la feminidad y la maternidad.5 Por otra parte, las ideas de estas escritoras reflejan el trabajo de otros filósofos postestructuralistas franceses que por entonces también exploraban nuevos métodos y conceptos sobre política y cultura material, como la escritura en colaboración de Gilles Deleuze y el psicoanalista Félix Guattari6, la filosofía de la ‘deconstrucción’ de Jacques Derrida7 y la de Jean-François Lyotard.8 Cada uno de ellos trataba de cuestionar las interpretaciones estructuralistas dominantes sobre la cultura material, política y social.
Por último, desde finales de los años 1980 hasta la actualidad, se observa una tercera vertiente en los textos de Irigaray, que beben de su participación en el debate político y los movimientos feministas contemporáneos. En ellos destaca los debates políticos, sociales y culturales sobre género que tienen lugar fuera de la investigación académica y reflejan especialmente la participación de Irigaray en los debates políticos del Partido Comunista Italiano en Bolonia. A diferencia de la detallada lectura académica de textos filosóficos y psicoanalíticos fundamentales, sus escritos de esta última época se sitúan dentro de contextos más amplios de construcción política y cultural de la identidad y la ciudadanía. Por otra parte, estas últimas teorías acerca de la ‘cultura sexuada’ apoyan de forma más explícita las necesidades políticas y sociales tanto de los hombres como de las mujeres.
A lo largo de su carrera, Irigaray ha adoptado diferentes estrategias para interactuar con las ideas de pensadores pasados y contemporáneos. En sus primeras obras estos encuentros solían ser polémicos y se centraban en la inadecuación de la cultura occidental tradicional para las necesidades de las mujeres; por ejemplo, se preguntaba a quién se le permitía generar, controlar, aceptar o rechazar ideas en las disciplinas del psicoanálisis y la filosofía, que ella consideraba un síntoma de las limitaciones impuestas a las mujeres por la cultura occidental. Sin embargo, en sus últimas obras, su atención por las formas múltiples o ‘femeninas’ de autoría se desplaza de un análisis profundo de la filosofía y el psicoanálisis a un interés por el diálogo, el intercambio y la colaboración (y, en muchos sentidos, estos cambios también reflejan el creciente interés que se ha despertado en los últimos veinte años por los métodos transversales de trabajo en arquitectura). No obstante, en toda su carrera, el estudio sobre quién participa activamente en la producción de ideas, a quién se le reconoce y premia como autor y a quién se excluye u omite, está siempre presente en todos sus textos.
Irigaray también ha escrito algunos ensayos en los que trata específicamente sobre arquitectura y artes visuales. Sin embargo, no han tenido demasiado éxito porque se refieren a descripciones generales de las disciplinas. Por otra parte, no demuestran un conocimiento suficientemente sólido del enorme trabajo realizado por arquitectos, artistas, historiadores, teóricos y críticos para desarrollar formas ‘sexuadas’ de cultura visual, en la teoría y en la práctica, en los últimos treinta y cinco años (por esta razón no los menciono más adelante). El giro que da Irigaray desde unas lecturas analíticas minuciosas de los pensadores académicos hacia contextos culturales más amplios puede reducir a veces su valor directo para la arquitectura. A pesar de estas advertencias, la valía de las ideas de Irigaray para que los arquitectos actuales y futuros hagan una arquitectura innovadora, creativa, interdisciplinar sexuada es fundamental y conviene estudiarlas atentamente.
Irigaray y los proyectos, la historia, la teoría y la crítica de arquitectura
Las ideas de Irigaray deben entenderse en el contexto de dos tradiciones muy distintas que investigan diferentes modos de producir e interpretar la arquitectura: en primer lugar, el postestructuralismo europeo, estadounidense y australiano; y, en segundo lugar, el pensamiento político de la izquierda angloamericana. En los últimos treinta años estas dos tradiciones han influido especialmente en los proyectos, la historia, la teoría y la crítica de arquitectura que estudian la en los procesos materiales, físicos, estéticos, sociales, económicos y políticos que construyen arquitecturas físicas y a los arquitectos y usuarios que intervienen en ellos.
Como apunté más arriba, las ideas de Irigaray se desarrollan a partir del pensamiento postestructuralista francés y de la respuesta que ella da a la filosofía y el psicoanálisis occidentales. Tradicionalmente, la filosofía y el psicoanálisis consideran que el individuo está compuesto por complejas relaciones disruptivas entre sus características materiales y psicológicas. Sin embargo, los postestructuralistas desarrollaron estas teorías para argumentar que todos los individuos, hombres y mujeres, tienen una subjetividad única que se pone de manifiesto en su postura política, social y cultural Además, como cualquier persona o idea está compuesta de...




