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E-Book, Spanisch, 304 Seiten
Reckwitz / Rosa Tardomodernidad en crisis
1. Auflage 2022
ISBN: 978-84-18273-85-8
Verlag: Ned Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Por un horizonte social alternativo
E-Book, Spanisch, 304 Seiten
ISBN: 978-84-18273-85-8
Verlag: Ned Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Andreas Reckwitz es profesor de Sociología y Sociología Cultural en la Universidad Humboldt de Berlín. Es un destacado defensor de la teoría de la práctica social, y contribuyó a su desarrollo como una teoría social y cultural abarcadora. Esto sirve de base a sus trabajos sobre subjetivación, creatividad y singularización de la vida social. Hartmut Rosa es catedrático de Sociología en el Instituto de Sociología de la Universidad Friedrich-Schiller de Jena y director del Max Weber Center en Alemania. Está considerado uno de los representantes de la nueva teoría crítica y uno de los teóricos sociales más sugestivos de la actualidad. En español ha publicado Remedio a la aceleración (Ned Ediciones, 2019).
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INTRODUCCIÓN
A comienzos del año 1997, nos encontramos por primera vez en el marco de un seminario para doctorandos de la Fundación de Estudios del Pueblo Alemán en un monasterio ubicado en la Llanura de Münster. Uno (Hartmut Rosa) estaba terminando su tesis de doctorado sobre Charles Taylor; el otro (Andreas Reckwitz), comenzando la suya sobre teoría de la cultura. En el seminario hubo discusiones acaloradas sobre el giro cultural y la importancia del constructivismo social en las ciencias sociales y del espíritu. Eran los años 1990. En Alemania recién había caído el muro entre el Oeste y el Este —y con él muchas posturas dogmáticas en las cabezas— y esas cuestiones eran típicas de la época. Aquel seminario constituyó también el comienzo de una conversación —científica, profesional y personal— entre nosotros que desde ese momento jamás se interrumpió.
A mediados de la década del 2000, ambos obtuvimos nuestras propias cátedras y recorrimos diferentes caminos con nuestros libros y proyectos de investigación: en dirección a la aceleración, la resonancia y la indisponibilidad (Rosa); y hacia el sujeto, la creatividad y la singularización (Reckwitz). Y si bien nuestras líneas biográficas a veces se bifurcaron, siempre volvieron a cruzarse. Por ejemplo, en otoño de 2016 durante el Congreso de Sociología de Bamberg. Hartmut Rosa presentó allí su libro Resonancia y Andreas Reckwitz realizó un comentario sobre el mismo. Tras el congreso, surgió por primera vez la idea de una publicación conjunta que contrapusiese e hiciese dialogar nuestras perspectivas teóricas (muy diferentes pero íntimamente vinculadas) sobre la sociedad moderna y las tareas de la sociología.
La idea permaneció latente por un tiempo. Sin embargo, en el contexto de los actuales debates acalorados dentro y fuera de la disciplina sociológica acerca de cómo debe practicarse la sociología, qué puede aportar y qué no, para qué se necesita una teoría de la sociedad [Gesellschaftstheorie] y qué debe esperar la sociedad de ella, nos decidimos finalmente a hacerla realidad con el apoyo de nuestra editora de Suhrkamp, Eva Gilmer. El empujón final lo dio el reconocimiento de que nuestras obras compartían una motivación común, lo cual hacía aparecer el libro como importante e incluso necesario. Nos referimos a la motivación de consolidar la teoría de la sociedad, y con ella la teoría de la Modernidad, como tarea central de la sociología. Este objetivo marca el trabajo de ambos desde la década del 2000.
Esta autocomprensión disciplinaria dista de ser obvia; de hecho, en el paisaje actual de las ciencias sociales, tanto en Alemania como a nivel internacional, se topa por doquier con resistencias. Últimamente, se observa una curiosa discrepancia dentro del campo intelectual, el cual está marcado por una tensión: por un lado, existe un interés cada vez más urgente de la esfera pública en teorías abarcadoras de la sociedad del presente, la sociedad humana y la historia en su totalidad; y por otro, una ostensible erosión de la predisposición y también del coraje de la sociología internacionalmente organizada para trabajar en este tipo de teorías de la sociedad. En otras palabras, mientras que la «demanda» de teoría de la sociedad crece, la correspondiente «oferta» parece decrecer en la sociología internacional.
El interés público en una teoría de este tipo, en análisis e interpretaciones abarcadoras de las sociedades del presente, y también en la longue durée de la transformación de las sociedades humanas desde sus comienzos hasta el futuro, se ha intensificado claramente en la segunda década del siglo XXI. Esto no es sólo cierto en Alemania, sino en todas las sociedades de aquello que alguna vez se denominó «Occidente»; especialmente, en Europa y Norteamérica. Pero lo mismo ocurre más allá del mundo occidental: en China, India, Brasil o en el mundo de habla árabe. Esto puede parecer sorprendente. Como es sabido, Jean-François Lyotard desarrolla en La condición posmoderna de 1979 la tesis según la cual hemos llegado al «fin de los grandes relatos» de la Modernidad y la modernización.32 Las grandes teorías del desarrollo de la sociedad típicas de la Modernidad clásica habrían perdido crédito en la posmodernidad; ahora se demandarían «pequeños relatos», esto es, análisis específicos, local, temporal y materialmente limitados. La crítica de Lyotard a la herencia de la filosofía de la historia y a los relatos de progreso —los cuales desde la perspectiva contemporánea suenan ingenuos y unilaterales— era sin dudas justificada; pero no estaba en lo cierto con su pronóstico de que esto volvería superfluos los intentos abarcadores de interpretación teórica. Hoy en día está ocurriendo exactamente lo contrario.
En las dos décadas entre 1985 y 2005, las ciencias sociales se quejaban del debilitamiento del interés de la esfera pública en el análisis de la sociedad. Pero a más tardar desde 2008, se observa una revitalización del interés público en una big picture. «¿En qué sociedad vivimos?», «¿hacia dónde se desarrolla la sociedad humana?» son preguntas que se plantean (otra vez) por doquier. La discusión pública ya no se conforma con análisis empíricos particulares sobre cuestiones específicas y, mucho menos, con «pequeños relatos». Antes bien, se ha consolidado una curiosidad por —y también un deseo urgente de— análisis integrales del estado de la sociedad. En los últimos años, los dos autores de este libro se han enterado personalmente de ello de maneras en cada caso particulares. Nuestros intentos de desarrollar una teoría de la sociedad se han topado sorpresivamente con una amplia recepción no sólo dentro, sino también fuera del campo científico: en los medios, en la política, en la economía, en los campos cultural y artístico, en las iglesias, en organizaciones psicosociales y también entre estudiantes y doctorandos en universidades. Además, hemos recibido numerosas reacciones de lectoras y lectores privados muy interesados en temas políticos y sociales, cuya curiosidad intelectual e impresionante capacidad de observación ponen de manifiesto la arrogancia de la percepción científica de los «legos» como espíritus simples.
Este fortalecido interés en la teoría y en la «visión de conjunto» —la cual, con sustento científico, expone la sociedad como una totalidad significativa, hilvanando los hilos heterogéneos de la experiencia cotidiana— tiene causas comprensibles. Seguramente, la más importante es que la aglomeración de momentos de crisis en los últimos diez años le ha dado un gran empujón a la autorreflexión crítica de las sociedades occidentales. La crisis financiera y económica de 2008 ha puesto a la orden del día la pregunta acerca de las características estructurales del capitalismo postindustrial y sus consecuencias (por ejemplo, en forma de desigualdades sociales). La concientización acerca de las consecuencias amenazadoras del cambio climático ha volcado la atención hacia la pregunta ecológica acerca de la historia de la relación entre el ser humano y su medioambiente natural, y hacia el análisis de las características de la época del Antropoceno. Saber que la geología de la Tierra es modificable por la acción humana ha producido en muchos una profunda inseguridad ontológica. Finalmente, el ascenso internacional del populismo de derecha ha puesto en marcha una amplia discusión sobre sus causas estructurales, sobre los ganadores y perdedores de la modernización. Para ponerlo en términos generales: mientras que en los años 1990 parecía haberse llegado al «fin de la historia» —al umbral de una posthistoria que sugería la ausencia de alternativa al modelo occidental de las estables democracias de mercado— o se apostaba a las nuevas promesas de la globalización, la digitalización o la sociedad del conocimiento, hoy en día el horizonte del progreso parece haberse encogido rápidamente. Y también el «modelo occidental» se encuentra geopolíticamente en retroceso. Todos estos momentos de crisis están ligados a nuevos movimientos sociales y políticos que van desde ATTAC a Fridays for Future, pasando por los chalecos amarillos franceses, Black Lives Matter y los movimientos de pueblos originarios. Sin embargo, la autorreflexión que estas crisis inducen depende, al menos implícitamente, de la teoría de la sociedad o de otros modelos teóricos abarcadores del desarrollo de la sociedad: ¿Cómo deben clasificarse los mencionados fenómenos, cómo se explican y qué consecuencias deben esperarse de ellos? ¿Qué alternativas son pensables y cuáles de ellas serían deseables?
La segunda causa de la intensificación del interés de la esfera pública en síntesis abarcadoras es evidentemente la transformación de la esfera pública misma. Parece tratarse de una reacción a la explosión de información y opiniones provocada por la digitalización de la difusión de datos en la última década. En el mundo de los medios digitales, las informaciones acerca de cuestiones sociales y los comentarios críticos sobre las mismas se suceden unos a otros interminablemente, sobrepasando así los límites de la capacidad de recepción. Una cantidad inabarcable de bits and pieces de informaciones y opiniones heterogéneas y fragmentarias se ofrece en forma de una corriente constante: acontecimientos políticos, estadísticas sociales, historias periodísticas de interés personal, entrevistas, escándalos, comentarios personales. Internet es, además, un medio de afectos que vincula...




