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E-Book

E-Book, Spanisch, Band 71, 152 Seiten

Reihe: Universitaria

Rivera Narrativas sobre la identidad docente

Trayectorias vitales del profesorado universitario
1. Auflage 2025
ISBN: 978-84-277-3225-4
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

Trayectorias vitales del profesorado universitario

E-Book, Spanisch, Band 71, 152 Seiten

Reihe: Universitaria

ISBN: 978-84-277-3225-4
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



En este libro se relatan las trayectorias laborales de seis profesores universitarios que ejemplifican, magistralmente, la metáfora del pregonero en la transición de la universidad actual. En su acción educativa, contaron, compartieron y difundieron información; la trasladaron a los pupitres de sus estudiantes y, en años recientes, a las presentaciones proyectadas desde una infalible computadora. Comenzaron narrando la historia y la ciencia, cada uno desde su perspectiva personal, mientras los cambios sociales y culturales los fueron conduciendo a difundir el conocimiento por vías que, en los albores de su actividad académica, no imaginaron. ¿Qué fue lo que atesoraron? Las noticias del mundo, el saber mismo o, para expresarlo en una frase: el saber de ellos, de los pregoneros modernos que transformaron las plazas públicas y las tabernas del viejo Oeste en salones de clases universitarios. Tom Hanks, encarnando a un veterano de la Guerra de Secesión en Las noticias del gran mundo (2020), honró el arte de pregonar. A su vez, los profesores de estas historias honraron la profesión que eligieron. Estas historias singulares nos muestran cómo, incluso en tiempos de posmodernidad y globalización, de estandarización de modelos educativos y de metodologías de aprendizaje, persiste la microhistoria: ese espacio donde la docencia cobra su verdadero significado.

Alberto Gárate Rivera es Doctor en Ciencias de la Educación y un académico de larga trayectoria en CETYS Universidad (México). Su incursión en la narrativa pedagógica a través de las biografías (el espacio minúsculo donde acontece la otra verdad de los hechos), data de un par de lustros. Conjuga el relato con la pedagogía de la alteridad, discurso que comparte con Pedro Ortega Ruiz y otros colegas de Iberoamérica. Es autor de numerosas publicaciones sobre temas educativos.
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PRÓLOGO ENTRE LAS FICCIONES Y LAS VERDADES LA DOCENCIA UNIVERSITARIA


Aún en medio de tantas ficciones que se crean en torno a la profesión de la docencia universitaria, una verdad cohabita de manera sigilosa: el profesorado que lo es, en el que pervive la emoción de enseñar algo a alguien, nunca dejará de hacerlo.

AGR

Huston (2017) sostiene que los humanos somos una especie fabuladora. Construimos el entramado de nuestras vidas desde las ficciones; estamos rodeados de ellas y nos resultan imprescindibles para vivir. El lenguaje —establece… «ordena nuestra experiencia (…) pero demasiado a menudo olvidamos que orden no es sinónimo de verdad (…). En los humanos no se da ninguna verdad. Todas se construyen mediante ficciones» (p. 28). ¿Cuáles son las ficciones más emblemáticas en nuestras vidas, según Huston? El nombre propio, la fecha y el lugar de nacimiento, la genealogía, el sexo, la religión, la raza, la lengua, la profesión, el oficio.

Sobre esa tesis (la especie fabuladora), Huston realiza un ejercicio no exento de interés. Ubica a un hombre en la década de los noventa del siglo pasado para argumentar sobre la persona corriente. A ese hombre le pone un nombre y una nacionalidad: John Smith, estadounidense. El mundo de las ficciones inicia con su nacimiento y con la asignación de un nombre.

Después viene la primera socialización: conocer a la hermana, a los tíos, a los abuelos. En sus primeros años le llenan la cabeza de signos, granos de la cultura norteamericana: brujas, sapos, héroes, villanos, santos, dioses, Superman. A los seis años va a la escuela, socializa, también lo llevan a los boys scouts y aprende el valor de competir y querer al equipo.

La socialización va creciendo conforme pasa de la niñez a la adolescencia. En la escuela le enseñan la historia de Estados Unidos, la de los vencedores; siendo blanco, reafirman la superioridad del color y cultivan la discriminación. Descubre los videojuegos y eso acentúa su tiempo de ver la televisión, cuatro, cinco horas diarias. De joven, no se inscribe en una carrera universitaria, en cambio, entra a trabajar a un comercio, después a una fábrica. En una de las mil fiestas a las que asiste los fines de semana, conoce a Luisa, se acuesta con ella y la embaraza sin planearlo. A los meses se casan. Con el trabajo de ambos, apenas salen el mes, tienen muchas deudas y mantener la casa resulta insostenible. Él se inscribe en el Army y va al Golfo Pérsico, o a cualquier sitio, donde le pegan un balazo y muere. Regresa a Estados Unidos como héroe. Lo condecoran con medallas.

¿Qué trata de hacer Huston? Busca describir la vida de una persona corriente. Alude a la vida de un hombre cuya historia estaba construida de ficciones, y él no lo sabía. Todo se le impone desde el exterior. Es una vida condicionada, apalancada en una estructura social determinada.

En esa lógica de pensamiento, y llevando la analogía al mundo de la educación superior, ¿cuáles serían las ficciones de un profesor universitario genérico o tipo estándar?, desde que nace a la docencia, hasta que guarda las reliquias de su trabajo: el libro, el gis, la pluma, el cuaderno; hoy día, la computadora. Situemos en un momento histórico a una profesora, década de los noventa, los años de transición de la universidad, impactada por un cambio de paradigma en los modelos educativos: pasar de la enseñanza al aprendizaje.

Pensemos en una profesionista, al azar, María Pérez López. Estudia una licenciatura en el campo de las Ciencias Sociales (Economía), y gradúa de una universidad pública a principios de la década de los noventa del siglo pasado. Busca empleo en algunas oficinas gubernamentales, pero la crisis económica y política de esos años en México, no generaban demasiadas ni buenas oportunidades.

Consigue trabajos eventuales y algún conocido le sugiere que toque las puertas de la universidad. Por el crecimiento de la matrícula, ahí siempre hay posibilidades de dar, aunque sea una clase, fue el argumento esgrimido. María aprecia el consejo y lo sigue. De buenas a primeras un administrador de la escuela le entrega un programa de un curso de Historia de México, que debía impartir a un grupo de treinta estudiantes de segundo semestre de una carrera del área de Negocios.

Entre esa primera experiencia y los años que se van acumulando en María como profesora universitaria, van ocurriendo una cadena de situaciones —ficciones—, en términos de Huston:

  1. Llega a un salón de clases universitario con una completa inexperiencia de la docencia como profesión, lo mismo que todos los que no son profesores de carrera. A los contadores, ingenieros, abogados, químicos, etc., se les contrataba solo por tener un título universitario y, en muchas ocasiones, sin haberlo conseguido. Dependiendo del apremio, los requisitos eran más, o eran menos.
  2. La primera experiencia no fue del todo buena, por más que María Pérez López se esforzara. Es una primera crisis que no entiende por completo, pero para no desanimarse (necesita los ingresos, aunque exiguos, que le proporciona la universidad), ella sostiene que sus estudiantes sí aprendieron. «Para ser la primera vez, no estuve nada mal. Cierto que hubo algunas cosas que no supe cómo resolverlas, pero salí adelante», le dice al director de la escuela al concluir el curso.
  3. Apenas al finalizar el segundo semestre como profesora, y con más de doce horas de clase a la semana, una incomodidad sobrecoge a María Pérez: conoce apenas nada —casi nada— del lenguaje pedagógico. Ve que otros profesores, de mayor trayectoria, hablan de cosas como: estrategias didácticas, evaluación integral, etc. Ella los escucha y finge saber, pero piensa que le gustaría aprender.
  4. Conforme va aceptando y le va encontrando el modo a la actividad docente (de vocación ni hablemos, aunque ella podría pensar que ese gustillo podría venir de ese sitio de las entrañas), se ve atraída por un método, una estrategia, una técnica pedagógica. Algún curso de capacitación la ayuda a desprenderse (todavía no del todo), de la docencia por imitación, la pedagogía de la añoranza. El ejemplo de «los buenos profesores que le dieron clase», se manifiesta con mucha fuerza esos primeros años. Incluso busca a alguno de ellos para pedirle copias de sus apuntes con los que impartían sus cursos.
  5. Los cambios en la Universidad y sus liderazgos se van integrando a su perfil de actuación. El esquema tradicional de enseñar algo a alguien, erosiona lentamente. El conocimiento de su profesión de origen ya comparte su atención con las pedagogías universitarias basadas en nuevos artilugios, como la educación centrada en el aprendizaje. Antes de concluir su primer lustro en los salones de clases, María Pérez López ve la docencia universitaria como su profesión de presente y de futuro. Pugna ya por tener un tiempo completo y dedicarse solo a esta tarea. La carrera que estudió (Economía) ya no la hace verse en una oficina gubernamental o en un importante corporativo.
  6. Al finalizar un año escolar, probablemente antes del décimo año, los esfuerzos de María Pérez López se ven recompensados: un grupo de estudiantes a punto de egresar de la carrera de Administración de Empresas, le pide que sea su madrina de generación. Ella siente que está llegando a la cima de la montaña. Ya es una profesora con medallas.
  7. Una nueva crisis llega entrando a su segunda década como docente universitaria: hay un grupo de estudiantes con los que no se puede comunicar. Echa mano de todos los trucos aprendidos, pero nada parece funcionarle, ni siquiera esa máxima casi celestial: escoger a los mejores alumnos y solo dirigirse a ellos. Los demás, difícilmente verán la otra orilla. En ese grupo de pesadilla, no hay «esos mejores alumnos». ¿Cómo es que los dejaron ingresar a la universidad?, se pregunta en medio de su frustración.
  8. Otra crisis le sobreviene en esos años: la Universidad no «se está quieta», cambia constantemente; lo que antes era ley, ya no lo es; la cercanía con los estudiantes ya no es permitida, ni el compartir una mesa, o una conversación en una tertulia. El fantasma del acoso ronda en los pasillos de la escuela y ella empieza a sentirse incómoda. Hay un nuevo código de ética que la va descolocando.
  9. Alcanza, en la fase final de su trayectoria, a impactarla un hecho que la envuelve en nuevas ficciones: la COVID-19 la saca del aula y tiene que improvisar estrategias para que sus estudiantes logren los objetivos de aprendizaje de su materia. La tecnología la impele día a día y ella debe doblegar sus atalayas de profesora tradicional.

Después de treinta y cinco años de estar en los salones de clase, la profesora María Pérez López concluye su periodo laboral sujeta a todas las ficciones descritas. Hasta ahí, Huston tendría razón sobre la vida corriente, en este caso la de una profesora universitaria. Por fortuna, el mundo minúsculo de las microhistorias tiene otros relatos que contarnos. De ello trata esta obra.

Este libro fue cobrando forma a través de tres recursos: la experiencia personal en los salones de clase universitarios; la conversación con colegas que hicieron de la educación universitaria una profesión; la lectura mezclada entre la literatura y las ciencias de la educación. Queda un lienzo, probablemente al estilo de las pinturas impresionistas, un tanto difuso porque transita entre la ética docente y la pedagogía en su dimensión más técnica.

Escucho, pregunto, veo, proceso, integro y escribo, adherido a la narrativa como un...



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