E-Book, Spanisch, 424 Seiten
Reihe: Ensayo
Rodney Cómo Europa subdesarrolló a África
1. Auflage 2025
ISBN: 979-13-9903027-3
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, 424 Seiten
Reihe: Ensayo
ISBN: 979-13-9903027-3
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Georgetown (Guyana), 1942-1980. Historiador, activista político y académico guyanés. Entre sus obras destaca Cómo Europa subdesarrolló a África (1972). Rodney viajó mucho y se hizo conocido internacionalmente como activista, académico y orador. Enseñó en la Universidad de Dar es Salaam en Tanzania durante los períodos 1966-67 y 1969-74, y en la Universidad de las Indias Occidentales en Mona (Jamaica) en 1968. Rodney fue muy crítico con la clase media por su papel en el Caribe posterior a la independencia, y en 1968 el Gobierno jamaicano le declaró persona non grata. La consiguiente prohibición de regresar a Jamaica y su despido de la Universidad provocaron fuertes protestas en Kingston, conocidas como los disturbios de Rodney, que resultaron en seis muertos y causaron millones de dólares en daños. Los acontecimientos desencadenaron un aumento de la conciencia política en todo el Caribe. Destacado panafricanista y marxista, Rodney fue también importante en el desarrollo del movimiento Black Power en el Caribe y América del Norte. En 1974 regresó a su país para ocupar un puesto como profesor en la Universidad de Guyana, pero el Gobierno guyanés impidió su nombramiento. En 1979 fue arrestado y acusado de incendiar dos oficinas gubernamentales, pero fue absuelto después por falta de pruebas. El 13 de junio de 1980, a la edad de 38 años, fue asesinado en Georgetown, por un explosivo colocado en su automóvil, apenas un mes después de regresar de las celebraciones de la independencia de Zimbabue.
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01
Algunas cuestiones
sobre el desarrollo
«Contrastando con el impetuoso crecimiento de los países del campo socialista, y el desarrollo, aunque a mucho menor ritmo, de la mayoría de los países capitalistas, existe el hecho indudable del estancamiento total de una gran parte de los países llamados subdesarrollados, que presentan a veces incluso tasas de crecimiento económico inferiores a las del crecimiento demográfico.
Estas características no son casuales. Responden estrictamente a la naturaleza del sistema capitalista desarrollado en plena expansión que traslada hacia los países dependientes las formas más abusivas y menos enmascarables de la explotación. Entendemos claramente, y lo decimos con toda franqueza, que la única solución correcta a los problemas de la humanidad en el momento actual, es la supresión absoluta de la explotación de los países dependientes por los países capitalistas desarrollados, con todas las consecuencias implícitas en este hecho».
Che Guevara, 1964
¿Qué es el desarrollo?
El desarrollo en la sociedad humana es un proceso polifacético. A nivel individual, indica una mejora en las capacidades y habilidades, un incremento de la libertad, la creatividad, la disciplina, la responsabilidad y el bienestar material. Algunos de estos elementos entran en la definición de categorías morales y son difíciles de evaluar, puesto que dependen de la época en la que uno vive, su origen social y su propia concepción de lo que está bien o mal. Sin embargo, no cabe duda de que la consecución de cualquiera de estos aspectos del desarrollo personal está íntimamente ligada a la coyuntura social en su conjunto. Desde los tiempos más remotos, el ser humano juzgó conveniente y necesario organizarse en grupos para cazar y favorecer su supervivencia. Las relaciones que se desarrollan en el seno de cualquier comunidad son cruciales a la hora de entender la sociedad en su totalidad. La libertad, la responsabilidad y las aptitudes solo cobran verdadero sentido en el contexto de las relaciones de los seres humanos en la sociedad.
Naturalmente, todo grupo social entra en contacto con otros grupos sociales. Las relaciones entre los individuos de dos sociedades cualesquiera vienen determinadas por la forma que adoptan esas dos sociedades. Sus respectivas estructuras políticas adquieren una especial importancia, puesto que son los elementos de gobierno de cada grupo los que establecen un diálogo, una relación comercial o una contienda, según sea el caso. Por lo tanto, en lo que atañe a los grupos sociales, el desarrollo implica una capacidad cada vez mayor de regular tanto las relaciones internas como las externas. Buena parte de la historia de la humanidad ha sido una lucha por la supervivencia frente a los peligros de la naturaleza y frente a enemigos humanos, reales e imaginarios. En el pasado, el desarrollo siempre se ha traducido en un incremento de la capacidad para mantener la independencia del grupo social y, de hecho, para transgredir la libertad de otros grupos, algo que a menudo sucedía sin reparar en la voluntad de los individuos que integraban las sociedades interesadas.
El hombre no es el único ser que actúa en comunidad, pero la especie humana se embarcó en una singular línea de desarrollo debido a su capacidad para fabricar y utilizar herramientas. El propio acto de fabricar herramientas fue un estímulo para el aumento de la racionalidad, más que la consecuencia de un intelecto plenamente maduro. Desde el punto de vista histórico, la persona trabajadora adquirió exactamente la misma importancia que la persona pensante, ya que el trabajo con herramientas liberó a los hombres de la más pura necesidad física, con lo que consiguió imponerse a otras especies más poderosas y a la propia naturaleza. Tanto las herramientas que emplean los hombres como el modo en que organizan su trabajo son importantes indicios de desarrollo social.
Es frecuente que el término «desarrollo» se use exclusivamente en un sentido económico, aduciéndose a modo de justificación que el tipo de economía es en sí mismo un indicador de otros rasgos sociales. Así pues, ¿qué es el desarrollo económico? Una sociedad se desarrolla económicamente a medida que sus miembros incrementan conjuntamente su capacidad para enfrentarse al entorno. Esta capacidad para enfrentarse al entorno depende de la medida en que conozcan las leyes de la naturaleza (la ciencia), de la medida en que pongan en práctica ese conocimiento mediante el uso de herramientas (la tecnología) y del modo en que se organice el trabajo. Con una perspectiva a largo plazo, se puede decir que ha habido un desarrollo económico constante en la sociedad humana desde el origen del hombre, ya que el ser humano ha multiplicado enormemente su capacidad para subsistir sirviéndose de la naturaleza. Se entiende mejor la magnitud de este logro si, al reflexionar sobre la prehistoria de la sociedad humana, tomamos en cuenta los siguientes hitos: en primer lugar, la evolución desde las burdas herramientas de piedra al uso de los metales; en segundo lugar, el salto de la caza y la recolección de frutos silvestres a la domesticación de animales y el cultivo de alimentos; y en tercer lugar, la mejora en la organización del trabajo, pasando de ser una actividad individualista a una actividad que adquiere un carácter social por medio de la participación colectiva.
Cada pueblo ha demostrado capacidad para incrementar de forma autónoma su habilidad para vivir una vida más satisfactoria mediante la explotación de los recursos naturales. Cada continente participó en épocas pretéritas de forma independiente de la ampliación del control del hombre sobre su entorno, lo que de hecho significa que cada continente puede señalar un periodo de desarrollo económico. África, siendo la primera morada del ser humano, fue obviamente un actor principal en los procesos mediante los cuales los grupos humanos manifestaron una capacidad cada vez mayor de subsistir gracias a lo que extraían de su entorno natural. De hecho, en el periodo inicial, África fue el foco del desarrollo físico del hombre como tal, diferenciándose de los otros seres vivos.
El desarrollo fue universal porque las condiciones que posibilitaron la expansión económica eran universales. En todas partes, el hombre se enfrentó a la tarea de la supervivencia buscando satisfacer las necesidades materiales fundamentales, y las herramientas mejoradas fueron una consecuencia de la interacción entre los seres humanos y la naturaleza como parte de la lucha por la supervivencia. Por supuesto, la historia humana no es un mero registro de avances. En todos los lugares del mundo ha habido periodos en los que se produjeron retrocesos temporales y una auténtica reducción de la capacidad para producir productos básicos y otros servicios para la población. Pero la tendencia general se ha inclinado hacia el aumento de la producción, y en momentos puntuales el aumento de la cantidad de los bienes se ha asociado a un cambio en la calidad del carácter de la sociedad. Más adelante quedará expuesto este extremo en referencia a África, pero para indicar la aplicación universal del principio del cambio cuantitativo-cualitativo, se analizará el ejemplo de China.
Antiguamente, el hombre en China vivía a merced de la naturaleza, y poco a poco fue descubriendo cosas tan elementales como que podía hacer fuego y que las semillas de algunas hierbas se podían plantar en la tierra para satisfacer las necesidades alimentarias. Esos descubrimientos ayudaron a los habitantes de China a formar comunidades agrarias sencillas gracias al empleo de herramientas de piedra y produciendo lo estrictamente necesario para su supervivencia. Esta situación quedó establecida varios miles de años antes del nacimiento de Cristo o de la huida del profeta Mahoma. Los bienes que se producían en esa etapa se repartían de forma más o menos igualitaria entre todos los miembros de la sociedad, que vivían y trabajaban en familias. Hacia la era de la dinastía Tang, en el siglo vii d. C., China había expandido su capacidad económica no solo hasta el punto de ser capaz de cultivar más alimentos, sino también para fabricar una amplia variedad de artículos, tales como sedas, porcelana, barcos y aparatos científicos. Esto, claro está, representó un incremento cuantitativo de los bienes producidos y estaba interrelacionado con cambios cualitativos en la sociedad china. En esas fechas más tardías, la nación ya se había dotado de un Estado político, cuando anteriormente solo existían unidades de autogobierno. En lugar de que cada familia y cada individuo llevaran a cabo las tareas propias de los agricultores, los constructores o los sastres, surgió la especialización de cada una de estas funciones. La mayor parte de la población seguía arando la tierra, pero había también competentes artesanos que fabricaban la seda y la porcelana, burócratas que administraban el Estado y filósofos religiosos budistas y confucianistas especializados en tratar de explicar aquello que no entraba dentro de lo inmediatamente comprensible.
La especialización y la división del trabajo condujo a una mayor producción, pero también a un desequilibrio en la distribución. Una pequeña porción de la sociedad china acabó por amasar una parte desproporcionada de los beneficios del trabajo de los hombres, y fue esa porción la que menos hizo por generar verdaderamente esa riqueza mediante el trabajo en la agricultura y la industria. Podían permitírselo porque se habían instalado unas rigurosas desigualdades en la...




