E-Book, Spanisch, Band 346, 128 Seiten
Reihe: Teatro
Ruiz de Alarcón Ganar amigos
1. Auflage 2012
ISBN: 978-84-9897-923-7
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 346, 128 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-923-7
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Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581-1639). México. Nació en México y vivió gran parte de su vida en España. Era hijo de Pedro Ruiz de Alarcón y Leonor de Mendoza, ambos con antepasados de la nobleza. Estudió abogacía en la Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de México y a comienzos del siglo xvii viajó a España donde obtuvo el título de bachiller de cánones en la Universidad de Salamanca. Ejerció como abogado en Sevilla (1606) y regresó a México a terminar sus estudios de leyes en 1608. En 1614 volvió otra vez a España y trabajó como relator del Consejo de Indias. Era deforme (jorobado de pecho y espalda) por lo que fue objeto de numerosas burlas de escritores contemporáneos como Francisco de Quevedo, que lo llamaba 'corcovilla', Félix Lope de Vega y Pedro Calderón de la Barca.
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Jornada segunda
(Salen el Rey, el Marqués y don Pedro.)
Rey Marqués, cuando solicito
consolaros de este mal,
hallo que yo por igual
de consuelo necesito.
Vos perdistes un hermano,
yo un amigo verdadero,
por cuya lealtad y acero
di terror al africano,
y advertiréis que no yerra
la comparación que he hecho,
pues me defendió su pecho,
y mi hermano me hace guerra.
Mas, ¿tenéis del agresor
noticia? Que solamente
la pena del delincuente
dará alivio a mi dolor.
Marqués Hasta agora se ha ignorado
el homicida; mas yo,
puesto que ya sucedió
el daño, y que está probado
que desnudaron los dos
los aceros mano a mano,
y dar a mi triste hermano
menos dicha quiso Dios,
sólo me holgara, señor,
que el agresor pareciera
para que a vos os sirviera
un hombre de tal valor;
que quien a mi fuerte hermano
cuerpo a cuerpo matar pudo,
pondrá a esos pies, no lo dudo,
todo el imperio otomano;
y así os pido que los dos
le perdonemos aquí.
Dadle vos perdón por mí;
que yo se le doy por vos.
Rey Hija de vuestro valor
sólo y de vuestra amistad
es tal acción. Levantad,
caballerizo mayor.
Marqués Pondré donde vos los pies,
la boca.
Rey Así he comenzado
a pagaros el soldado
que darme queréis, Marqués.
Marqués Tan recto os mostráis, señor,
que aun los intentos pagáis.
ReyY porque a mi cuenta hagáis
a quien debo tanto amor
las obsequias funerales,
las alcabalas os doy
de Córdoba.
Marqués Hechura soy
de esas manos liberales.
pero decidme, señor,
si habéis perdonado ya
al agresor.
Rey Bien está.
Marqués (Aparte.)(¡Qué justicia!)
Pedro (Aparte.) (¡Qué valor!)
Mil años, Marqués, gocéis
tanto favor.
Marqués Mi fortuna,
señor don Pedro de Luna,
que es vuestra también sabéis.
Rey Don Pedro, haced prevenir
la caza al punto; que intento
divertir mi sentimiento.
PedroVoyte, señor, a servir.
(Vase don Pedro.)
Rey ¿Estamos solos?
Marqués Señor,
solo está tu majestad.
ReySiempre de vuestra lealtad
fié el secreto mayor,
Marqués, don Pedro de Luna,
según informado he sido,
con mi favor atrevido,
y fiado en su fortuna,
quebrantando la clausura
de mi palacio real
entra a gozar, desleal,
de una dama la hermosura.
Pena de la vida tiene.
Mi justicia le condena;
mas no ejecutar la pena
públicamente conviene;
que tiene deudos y amigos
sin número, y de esa suerte
cobrara con una muerte
vivos muchos enemigos,
cuando por las disensiones
de mi hermano es tan dañoso
ocasionar riguroso
en mi reino alteraciones;
y así, yo os mando, y cometo
a ese valor y prudencia,
que ejecutéis la sentencia
con brevedad y secreto.
Marqués Señor...
Rey ¡No me repliquéis!
¡Obedeced y callad!
Conozco vuestra piedad;
mi justicia conocéis.
(Vase el Rey.)
Marqués ¿Qué justicia, qué rigor,
si bien se mira, consiente
castigar tan duramente
yerros causados de amor?
Para ejecutor cruel
de la pena del que ha errado
por amor, han señalado
a quien yerra más por él.
Válgale al menos conmigo
saber la fuerza de Amor,
ya que en su alteza el rigor
hace inviolable el castigo.
Válgale, pecho, trazad
cómo tengáis igualmente,
ni piedad inobediente,
ni ejecutiva crueldad;
que entrambos fines consigo
si algún medio puedo hallar
con que dilate, sin dar
enojo al rey, el castigo;
porque humane el tiempo en él
este riguroso intento,
o ponga otro impedimento
a la ejecución cruel.
¡Ricardo!
(Sale Ricardo.)
Ricardo ¡Señor...!
Marqués ¿Qué dice
de esa desdicha el lugar?
RicardoTodo es sentir y llorar
suceso tan infelice.
Ignórase el homicida;
mas es público que Flora
fue del daño causadora.
MarquésCalla, Ricardo. En tu vida,
si no quieres darme enfado,
me nombres esa mujer.
Ricardo¿Qué dices?
Marqués Esto has de hacer.
Ricardo¿Estás agora enojado?
Marqués Resuelto, Ricardo, estoy.
Ni recado ni papel
de esa liviana infiel
me des ya.
Ricardo A los cielos doy
gracias por esa mudanza;
que tú sabes que yo he sido
quien siempre te ha persuadido
que gozases tu privanza
sin dar qué decir de ti;
y ya que resuelto estás,
para que confirmes más
ese intento, escucha.
Marqués Di.
Ricardo Otra vez dicen que dio
en Córdoba, habrá dos años,
ocasión a grandes daños
doña Flor, porque la halló
su hermano, que ya sabrás
su mucho valor, hablando
de noche con don Fernando
de Godoy.
Marqués No digas más.
¡Que tan antiguo es el mal!
Lo dicho, dicho, Ricardo.
No deje este amor bastardo
en mí la menor señal.
Ya mi hermano desdichado
es muerto. Casarme quiero;
daré a mi casa heredero,
daré quietud a mi estado.
A doña Inés de Aragón
quiero en palacio servir;
que bien pueden divertir
su belleza y discreción
el más firme pensamiento;
y si merezco su mano,
nunca bien más soberano
alcanzó el merecimiento.
Ricardo Bien harás.
Marqués Para que entiendas
que arrepentirme no aguardo,
toma esa llave, Ricardo,
y los papeles y prendas
de Flor entrega al momento
al fuego.
Ricardo A servirte voy.
MarquésLleve sus cenizas hoy,
pues lleva su amor, el viento.
(Vase Ricardo. Sale don Diego.)
Diego (Aparte.) (Solo está. Buena ocasión
de hablarle es ésta.) Los pies
os beso, señor Marqués.
Marqués¡Señor don Diego!
Diego Aunque son
tiempos tales dedicados
sólo a sentir y llorar,
no me dejan dilatar
esta ocasión mis cuidados.
No os encarezco, señor,
lo que este caso he sentido,
porque ambos hemos tenido
igual causa de dolor;
que un hermano perdéis vos,
yo...




