E-Book, Spanisch, Band 354, 138 Seiten
Reihe: Teatro
Ruiz de Alarcón La verdad sospechosa
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-930-5
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 354, 138 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-930-5
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Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581-1639). México. Nació en México y vivió gran parte de su vida en España. Era hijo de Pedro Ruiz de Alarcón y Leonor de Mendoza, ambos con antepasados de la nobleza. Estudió abogacía en la Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de México y a comienzos del siglo xvii viajó a España donde obtuvo el título de bachiller de cánones en la Universidad de Salamanca. Ejerció como abogado en Sevilla (1606) y regresó a México a terminar sus estudios de leyes en 1608. En 1614 volvió otra vez a España y trabajó como relator del Consejo de Indias. Era deforme (jorobado de pecho y espalda) por lo que fue objeto de numerosas burlas de escritores contemporáneos como Francisco de Quevedo, que lo llamaba 'corcovilla', Félix Lope de Vega y Pedro Calderón de la Barca.
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Jornada segunda
[Sala en casa de don Beltrán.]
(Salen don García, Tristán y Camino.)
García «La fuerza de una ocasión me hace exceder del orden de mi estado. Sabrála v.m. esta noche por un balcón que le enseñará el portador, con lo demás que no es para escrito, y guarde nuestro Señor...»
¿Quién este papel me escribe?
CaminoDoña Lucrecia de Luna.
GarcíaEl alma, sin duda alguna,
que dentro en mi pecho vive.
¿No es ésta una dama hermosa
que hoy, antes de media día,
estaba en la Platería?
CaminoSí, señor.
García ¡Suerte dichosa!
Informadme, por mi vida,
de las partes de esta dama.
CaminoMucho admiro que su fama
esté de vos escondida.
Porque la habéis visto, dejo
de encarecer que es hermosa;
es discreta y virtuosa;
su padre es viudo y es viejo;
dos mil ducados de renta
los que ha de heredar serán,
bien hechos.
García ¿Oyes, Tristán?
TristánOigo, y no me descontenta.
Camino En cuanto a ser principal,
no hay que hablar; Luna es su padre
y fue Mendoza su madre,
tan finos como un coral.
Doña Lucrecia, en efeto,
merece un rey por marido.
García¡Amor, tus alas te pido
para tan alto sujeto!
¿Dónde vive?
Camino A la Victoria.
GarcíaCierto es mi bien. Que seréis,
dice aquí, quien me guiéis
al cielo de tanta gloria.
Camino Serviros pienso a los dos.
GarcíaY yo lo agradeceré.
CaminoEsta noche volveré,
en dando las diez, por vos.
García Eso le dad por respuesta
a Lucrecia.
Camino Adiós quedad.
(Vase Camino.)
García¡Cielos! ¿Qué felicidad,
Amor, qué ventura es ésta?
¿Ves, Tristán, cómo llamó
la más hermosa el cochero
a Lucrecia, a quien yo quiero?
Que es cierto que quien me habló
es la que el papel me envía.
TristánEvidente presunción.
GarcíaQue la otra, ¿qué ocasión
para escribirme tenía?
Tristán Y a todo mal suceder,
presto de duda saldrás,
que esta noche la podrás
en la habla conocer.
García Y que no me engañe es cierto,
según dejó en mi sentido
impreso el dulce sonido
de la voz con que me ha muerto.
(Sale un Paje con un papel; dalo a don García.)
Paje Éste, señor don García,
es para vos.
García No esté así.
PajeCriado vuestro nací.
GarcíaCúbrase, por vida mía.
(Lee a solas
don García.) «Averiguar cierta cosa
importante a solas quiero
con vos. A las siete espero
en San Blas. Don Juan de Sosa.»
(Aparte.) (¡Válgame Dios! Desafío.
¿Qué causa puede tener
don Juan, si yo vine ayer
y él es tan amigo mío?)
Decid al señor don Juan
que esto será así.
(Vase el Paje.)
Tristán Señor,
mudado estás de color.
¿Qué ha sido?
García Nada, Tristán.
Tristán No puedo saberlo?
García No.
TristánSin duda es cosa pesada.
GarcíaDame la capa y espada.
(Aparte.)(¿Qué causa le he dado yo?)
(Vase Tristán. Sale don Beltrán.)
Beltrán ¿García?
García ¿Señor?
Beltrán Los dos
a caballo hemos de andar
juntos hoy, que he de tratar
cierto negocio con vos.
García ¿Mandas otra cosa?
Beltrán ¿Adónde
vaya cuando el Sol echa fuego?
(Sale Tristán y dale de vestir a don García.)
GarcíaAquí a los trucos me llego
de nuestro vecino el Conde.
Beltrán No apruebo que os arrojéis,
siendo venido de ayer,
a daros a conocer
a mil que no conocéis;
si no es que dos condiciones
guardéis con mucho cuidado,
y son: que juguéis contado
y habléis contadas razones.
Pues que mi parecer
es éste, haced vuestro gusto.
GarcíaSeguir tu consejo es justo.
BeltránHaced que a vuestro placer
aderezo se prevenga
a un caballo para vos.
GarcíaA ordenallo voy.
Beltrán Adiós.
(Vase don García.)
Beltrán (Aparte.)(¡Que tan sin gusto me tenga
lo que su ayo me dijo!)
¿Has andado con García,
Tristán?
Tristán Señor, todo el día.
BeltránSin mirar en que es mi hijo,
si es que el ánimo fiel
que siempre en tu pecho he hallado
agora no te ha faltado,
me di lo que sientes de él.
Tristán ¿Qué puedo yo haber sentido
en un término tan breve?
BeltránTu lengua es quien no se atreve,
que el tiempo bastante ha sido,
y más a tu entendimiento.
Dímelo, por vida mía,
sin lisonja.
Tristán Don García,
mi señor, a lo que siento,
que he de decirte verdad,
pues que tu vida has jurado...
BeltránDe esa suerte has obligado
siempre a mí tu voluntad.
Tristán ...tiene un ingenio excelente,
con pensamientos sutiles;
mas caprichos juveniles
con arrogancia imprudente.
De Salamanca reboza
la leche, y tiene en los labios
los contagiosos resabios
de aquella caterva moza.
Aquel hablar arrojado,
mentir sin recato y modo;
aquel jactarse de todo
y hacerse en todo extremado...
Hoy, en término de un hora,
echó cinco o seis mentiras.
Beltrán¡Válgame Dios!
Tristán ¿Qué te admiras
pues lo peor falta agora;
que son tales, que podrá
cogerle en ellas cualquiera?
Beltrán¡Ah, Dios!
Tristán Yo no te dijera
lo que tal pena te da
a no ser de ti forzado.
BeltránTu fe conozco y tu amor.
TristánA tu prudencia, señor,
advertir será excusado
el riesgo que correr puedo
si esto sabe don García,
mi señor.
Beltrán De mí confía;
pierde, Tristán, todo el miedo.
Manda luego aderezar
los caballos.
(Vase Tristán.)
Beltrán Santo Dios,
pues esto permitís vos,
esto debe de importar.
¿A un hijo solo, a un consuelo
que en la tierra le quedó
a mi vejez triste, dio
tan gran contrapeso el cielo?
Ahora bien, siempre tuvieron
los padres disgustos tales;
siempre vieron muchos males
los que mucha edad vivieron.
¡Paciencia! Hoy he de acabar,
si puedo, su casamiento.
Con...




