E-Book, Spanisch, Band 118, 286 Seiten
Reihe: Poesía
Ruiz El libro de buen amor
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9816-907-2
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 118, 286 Seiten
Reihe: Poesía
ISBN: 978-84-9816-907-2
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Juan Ruiz Arcipreste de Hita (1300-1365). España. Es probable que Juan Ruiz naciera en Alcalá de Henarés; su nombre y el título de arcipreste de Hita es, asimismo, algo de lo que sólo se tienen noticias por las menciones que aparecen en su única obra conocida: Libro de buen amor. Este libro de narración en verso no tenía título original, y se llamó Libro del Arcipreste hasta finales del siglo XIX, cuando Menéndez Pidal lo bautizó con el nombre con que hoy se conoce. Libro de buen amor fue probablemente editado e impreso en 1330 y posteriormente ampliado y revisado para otra edición de 1343. Según los versos de esta segunda edición, Juan Ruiz debió rescribirla durante una estancia en prisión, aunque quizá dichos versos sólo son una alusión metafórica a una situación más figurada y filosófica que real. Hoy, el disfrute de su lectura no se limita a su misma propuesta libertina y goliárdica, sino a que en el se da cita toda una tradición literaria que aún se extenderá más allá y que trata los asuntos amorosos con gran desparpajo mundano, aunque no sin acotarlos con una excusa de intención moralizante, quizá sólo fruto de la prudente autocensura de la época. 'No obstante, ya que es cosa humana el pecar, si alguien quisiera -no se lo aconsejo- servirse del loco amor, aquí hallarán algunas maneras para ello', dice el Arcipreste.
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Aquí fabla de la constelación, et de la planeta, en que los omes nascen, el del juicio del hora cuando sabios naturales dieron en el nascimiento del fijo del rey Alcarás
Los antiguos astrólogos dicen en la sciencia123
de la astrología una buena sabiencia,
qu’el omen cuando nasce luego en su nascencia
el signo en que nasce le jusgan por sentencia.
Esto dis’ Tholomeo, e dícelo Platón,124
otros muchos maestros en este acuerdo son:
cuál es el ascendente e la costelación
del que nasce, tal es su fado et su don.
Muchos hay que trabajan siempre por cleresía,125
deprenden grandes tiempos, espienden gran cuantía,
en cabo saben poco, que su fado les guía:
non pueden desmentir a la astrología.
Otros entran en orden por salvar las sus almas,126
otros toman esfuerzo en querer usar armas,
otros sirven señores con las sus manos ambas,
pero muchos de aquestos dan en tierra de palmas.
Non acaban en orden, nin son más caballeros,127
nin han merced de señores, nin han de sus dineros:
porque puede ser esto, creo ser verdaderos,
según natural curso, los dichos estrelleros.
Porque creas el curso, d’estos signos atales,128
decirt’he un juicio de cinco naturales,
que judgaron un niño por sus ciertas señales,
dieron juicios fuertes de acabados males.
Era un rey de moros, Alcarás nombre había:129
nasciole un fijo bello, más de aquél non tenía,
embió por sus sabios, d’ellos saber querría
el signo e la planeta del fijo que l’ nascía.
Entre los estrelleros que l’ vinieron a ver,130
vinieron cinco d’ellos de más cumplido saber;
desque vieron el punto en que ovo de nascer,
dijo el un maestro: «Apedreado a de ser.»
Judgó el otro e dijo: «Éste a de ser quemado.»131
El tercero dice: «El niño a de ser despeñado.»
El cuarto dijo: «El infante a de ser colgado.»
Dijo el quinto maestro: «Morrá en agua afogado.»
Cuando oyó el rey juicios desacordados,132
mandó que los maestros fuesen muy bien guardos;
fízolos tener presos en logares apartados,
dio todos sus juicios por mintrosos probados.
Desque fue el infante a buena edad llegado,133
pidió al rey su padre, que le fuese otorgado
de ir a correr monte, cazar algún venado;
respondiole el rey, que le placía de grado.
Cataron día claro para ir a cazar;134
desque fueron en el monte, óvose a levantar
un rebatado nublo, comenzó a granizar,
e a poca de hora comenzó de apedrear.
Acordose su ayo, de cómo lo judgaron135
los sabios naturales, que su signo acataron:
dis: «Vayámosnos, señor, que los que a vos fadaron
non sean verdaderos en lo que adevinaron.»
Pensaron mucho ayna todos de se acoger,136
mas como es verdad, e non puede fallescer
en lo que Dios ordena en cómo ha de ser,
según natural curso non se puede estorcer.
Faciendo la gran piedra el infante aguijó,137
pasando por la puente un gran rayo le dio,
foradose la puente, por allí se despeñó,
en un árbol del río de sus faldas se colgó.
Estando ansí colgado a do todos lo vieron,138
afogose en el agua; acorrer non lo podieron:
los cinco fados dichos todos bien se complieron.
Los sabios naturales verdaderos salieron.
Desque vido el rey complido su pesar,139
mandó los estrelleros de la presión soltar:
fízoles mucho bien, e mandoles usar
de su astrología, en que non avíe que dubdar.
Yo creo los astrólogos verdad naturalmente;140
pero Dios que crió natura e acidente,
puédelos demudar, et facer otramente:
según la fe católica, yo d’esto só creyente.
En creer lo de natura non es mal estanza:141
e creer muy más en Dios con firme esperanza;
por que creas mis dichos e non tomes dubdanza,
pruébotelo brevemente con esta semejanza.
Yo creo que el rey en su regno ha poder142
de dar fueros et leyes, e derechos facer:
d’esto manda facer libros, e cuadernos componer:
para quien face el yerro qué pena debe haber.
Acaesce, que alguno face gran traición,143
ansí que por el fuero debe morir con razón,
pero por los privados, que en su ayuda son,
si piden merced al rey, dal’ complido perdón.
O si por aventura aqueste que lo erró,144
al rey en algún tiempo atanto le servió,
que piedad e servicio mucho al rey movió,
porque del yerro fecho complido perdón le dio.
Et ansí como por fuero había de morir,145
el facedor del fuero non lo quier’ consentir,
dispensa contra el fuero e déjalo vevir;
quien puede facer leyes, puede contra ellas ir.
Otrosí puede el papa sus decretales far,146
en que a sus súbditos manda cierta pena dar;
pero pude muy bien contra ellas dispensar,
por gracia o por servicio toda la pena soltar.
Vemos cada día pasar esto de fecho,147
pero por todo eso las leyes y el derecho,
et el fuero escrito non es por ende desfecho,
ante es cierta ciencia e de mucho provecho.
Bien ansí nuestro señor Dios, cuando el cielo crió,148
puso en él sus signos, et planetas ordenó,
sus poderíos ciertos et juicios otorgó,
pero mayor poder retuvo en sí que les non dio.
Ansí que por ayuno, e limosna, e oración,149
et por servir a Dios con mucha contrición
non ha poder mal signo nin su costelación.
El poderío de Dios tuelle la tribulación.
Non son por todo aquesto los estrelleros mintrosos,150
que judgan según natura por sus cuentos fermosos,
ellos e la ciencia son ciertos et non dubdosos,
mas no pueden contra Dios ir, nin son poderosos.
Non sé astrología, nin só ende maestro,151
nin sé astrolabio más que buey de cabestro;
mas porque cada día veo pasar esto,
por aqueso lo digo, otrosí veo aquesto.
Muchos nacen en Venus; que lo más de su vida152
es amar las mujeres; nunca se les olvida;
trabajan et afanan mucho sin medida,
e los más non recabdan la cosa más querida.
En este signo atal creo que yo nascí,153
siempre puñé en servir dueñas que conocí,
el bien que me fecieron, non lo desgradecí,
a muchas serví mucho, que nada acabescí.
Como quier’ que he probado mi signo ser atal154
en servir a las dueñas puñar e non en ál;
pero aunque ome non goste la pera del peral,
en estar a la sombra es placer comunal.
Muchas noblezas ha el que a las dueñas sirve,155
lozano fablador en ser franco se avive,
en servir a las dueñas el bueno non se esquive,
que si mucho trabaja, en mucho placer vive.
El amor fas’ sotil al ome que es rudo,156
fácele fabrar fermoso al que antes era mudo,
al omen que es cobarde, fácelo muy atrevudo,
al perezoso face ser presto et agudo.
Al mancebo mantiene mucho en mancebés,157
e al viejo fas’ perder mucho la vejéz,
face blanco e fermoso del negro como pez,
lo que non vale una nuez, amor le da gran prez.
El que es enamorado, por muy feo que sea,158
otrosí su amiga magüer que sea muy fea,
el uno et el otro non ha cosa que vea,
que tan bien le parezca, nin que tanto desea.
El babieca, el torpe, el necio, et el pobre159
a su amiga bueno paresce, et rico hombre;
más noble que los otros, por ende todo cubre,
como...




