E-Book, Spanisch, 288 Seiten
Reihe: Estudios Bíblicos
Sanz Giménez-Rico Señor, roca mía, escucha mi voz
1. Auflage 2014
ISBN: 978-84-9073-077-5
Verlag: Editorial Verbo Divino
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Lectura continua y concatenada de Salmos 1-30
E-Book, Spanisch, 288 Seiten
Reihe: Estudios Bíblicos
ISBN: 978-84-9073-077-5
Verlag: Editorial Verbo Divino
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Solemos utilizar acertadamente los salmos como textos para rezar. El Salterio, es decir, la lectura continua y concatenada de sus 150 salmos, ofrece la posibilidad de entrar en un camino o itinerario de oración mayor y más amplio que el que ofrece cada salmo en particular, que cualquiera de nosotros puede recorrer. Su primera gran etapa son los salmos 1-30, en los que el orante que los reza conjunta y progresivamente es invitado a vivir y cultivar la confianza en Dios, pues desde ella puede recibir la manifestación de Dios, aproximarse a Él, ver y contemplar su actuación y colaborar activamente con él ejercitando la justicia. Y a hacerlo mediante la oración de petición, a cuyos aspectos principales y a otros más novedosos nos acercan también las páginas de este libro.
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Introducción
¿Otro libro sobre los salmos? ¿Un comentario más? Es cierto, un rápido recorrido por las publicaciones bíblicas de los últimos años en lengua castellana y en otras lenguas originarias de Europa no engaña: junto con los de los evangelios, son los estudios sobre los salmos los que sobresalen destacadamente. De indudable y contrastada calidad, la mayoría de ellos no se han ocupado, sin embargo, especialmente los publicados en castellano, de tres aspectos de interés que están en el fundamento y sostienen esta publicación que ve ahora su luz.
1) El salterio y los salmos forman una bina inseparable. Como puede leerse en el primer capítulo de este libro, muy antigua es la convicción de que el principal horizonte de interpretación de cada salmo es el salterio. Son, sin embargo, estudios e investigaciones de las últimas décadas, sobre todo del ámbito alemán, anglosajón, italiano y francés, los que más han resaltado el valor del salterio como totalidad y la importancia de considerar las 150 piezas que lo conforman en el marco que las engloba, ofreciendo así una comprensión nueva y probablemente más completa del salterio. Unos estudios que se han interesado por dichas piezas y por lo que las configura: sus ricas imágenes y metáforas, sus símbolos, su lenguaje poético, sus términos más característicos, etc. Y que se han interesado también, y de modo muy especial, por el largo, cuidado y duradero proceso de progresiva composición y elaboración del salterio, al que se han acercado para comprender sobre todo el trabajo de sus redactores, quienes lo dotaron de una forma definitiva y una particular teología.
2) Estos últimos son también responsables de la unión y concatenación de los distintos salmos, que no tienen sentido si se entiende el salterio como colección litúrgica. Sí, en cambio, si se tiene en cuenta el valor de la lectura y meditación continua y del itinerario por el que ellas llevan. Itinerario que posee una dinámica, la cual, por medio del suspenso que crea en el orante, le conduce a no interrumpir su meditación tras rezar un salmo, sino a continuarla con el rezo del siguiente. De ese modo puede percibir un sentido nuevo y mayor de las piezas que reza[1].
3) El salterio es un libro de meditación, que posee y presenta una dinámica; los lectores y las lectoras que la siguen se convierten en sus orantes. En él no es posible encontrar doctrina, pues los salmos que lo forman son ante todo alocuciones que el hombre dirige a Dios; son la expresión cualificada del diálogo y de la relación que establece con él, caracterizada por ser al mismo tiempo palabra a Dios y palabra de Dios[2].
El objeto de estudio de este libro son los Salmos 3–30. Antes de presentar su estructura y características, indicamos que la elección de este conjunto de salmos se ha realizado en función de dos criterios estrechamente relacionados entre sí: a) La necesidad de delimitar este estudio, primera parte de un proyecto que, así lo esperamos, se completará en los próximos años, a un grupo de salmos suficientemente representativo; b) la importancia de acercarse al comienzo del itinerario y la dinámica del salterio, que ya hemos mencionado anteriormente.
El libro presenta tres partes. La primera gira sobre dos ejes: el salterio como totalidad y el salterio como libro de oración. En ella se ofrecen las claves metodológicas y de comprensión del estudio que proponemos posteriormente sobre Sal 3–30. Se parte de una mención al autor de referencia en el mundo de los salmos, H. Gunkel, para a continuación presentar los tres modelos más desarrollados en la investigación bíblica de las últimas décadas para explicar la organización definitiva del salterio: la concatenatio (F. Delitzsch, N. Lohfink), la disposición del salterio según sus títulos (G. H. Wilson, B. S. Childs), la disposición del salterio por colecciones y el valor e importancia de las glosas y añadidos en los salmos y su carácter de relectura de los mismos (F.-L. Hossfeld y E. Zenger). Nuestro acercamiento a Sal 3–30 y las hipótesis y afirmaciones más personales que realizamos al respecto, presentes en la segunda parte de nuestro libro, están muy inspiradas en dichos modelos, en sus autores más representativos y en la mayor parte de sus estudios publicados, y de modo particular en el de la concatenatio o estudio de las múltiples referencias verbales, temas e imágenes que van cosiendo un salmo con otro.
En esta primera parte se ofrecen también diversas reflexiones sobre el sentido del salterio como libro de oración. Y de modo particular: a) Sobre la relación que hay en los salmos entre palabra de Dios y palabra a Dios; b) el porqué son estos palabra de Dios tanto del que la escribe como del que posteriormente la ora.
Aunque esta parte pueda resultarle al lector un poco más teórica, le recomendamos su lectura, pues le puede ofrecer claves útiles no solo para la comprensión de las siguientes partes (segunda y tercera), sino también para la propia lectura que él pueda realizar de Sal 3–30.
El estudio de estos salmos es el objeto principal de la segunda parte de nuestro libro. Tras unas breves notas sobre Sal 1 y Sal 2, se presenta un acercamiento a cada uno de ellos desde una triple perspectiva: a) Consideraciones exegéticas y de relación de un salmo con los más próximos y con otros anteriores; b) comentario particular de teología bíblica; c) apertura al sentido que cada pieza adquiere en función del lugar en que se encuentra en el salterio.
El acercamiento se realiza también desde la óptica de la relación del orante implícito con Dios, pues, como señala L. Alonso Schökel, «los salmos nacen para ser rezados. Si el poeta lírico hace hablar a su yo en el poema, el autor de los salmos se sacrifica, se retira de la escena, para que otros, quizá desconocidos y futuros, tomen sus versos y digan en ellos “yo”»[3].
Esta parte, la más extensa de nuestro trabajo, nos acerca a puntos y temas de interés para la teología bíblica: a) El sentido de sustantivos como nombre, gloria, ley; b) aspectos o adjetivos característicos de Dios: salvador, protector, justo, amante de los pobres; c) los movimientos repetidos de búsqueda entre Dios y el orante; d) la relación entre Dios, el orante y sus enemigos y opositores; e) el lugar destacado que ocupan en Sal 3–30 tanto la confianza del orante en Dios y su relación con la revelación divina, como la petición y la alabanza que le dirige y eleva, realizadas muchas veces desde la conciencia de estar enraizado en Dios.
Junto con la interpretación de cada salmo en relación con el lugar que ocupa en el salterio, presente en la segunda parte, es la tercera la aportación principal y más personal de nuestro libro. Quiere ser un complemento a la precedente y en ella se recogen en dos partes las principales características de la relación del orante con Dios en el itinerario que recorre entre Sal 3–30, y otras con ella relacionadas: a) La relación entre confianza del orante y ser de Dios; b) la conexión entre confianza en Dios y actuación; c) la petición y la alabanza como expresión de la confianza en Dios y la proximidad entre ellas; d) la petición y el ser de Dios; e) el término «pobre»; f) el valor de la repetición en la oración del orante.
El libro es el primer volumen de un proyecto, que –así lo esperamos– se completará en los próximos años, y cuyo resultado será un comentario a todos los salmos desde las claves y la óptica anteriormente descritas. Todo él está dirigido a ese numeroso grupo de personas, quizá cada vez mayor, que están descubriendo la riqueza y el valor del salterio, de los salmos, como libro de meditación, de oración, y que se acercan a él desde lugares y situaciones distintas con un mismo interés: hablar a Dios con las palabras del propio Dios. Entre ellas se encuentran mis alumnos y mis alumnas de estos últimos años, cuyo interés y trabajo han inspirado muchas de estas páginas.
Por su carácter fundamentalmente técnico puede ser importante que quien a él se acerque posea ya ciertos conocimientos de lectura del Antiguo Testamento, así como también de teología bíblica veterotestamentaria.
Antes de finalizar estas breves páginas introductorias, quiero expresar mi agradecimiento a Pedro Rodríguez Panizo, profesor de teología de la Universidad Pontificia Comillas, que, además de ofrecerme sugerencias y orientaciones para la elaboración del tercer capítulo del libro, leyó el manuscrito con el cuidado, esmero y atención no solo del compañero de trabajo, sino del amigo cuyo «cordial consejo alegra al hombre» (Prov 27,9). Igualmente quiero...




