Sebastían Aguilar | Evangelizar | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 424 Seiten

Reihe: Ensayo

Sebastían Aguilar Evangelizar


1. Auflage 2011
ISBN: 978-84-9920-584-7
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, 424 Seiten

Reihe: Ensayo

ISBN: 978-84-9920-584-7
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



'Siempre es tiempo de evangelización. Siempre es el tiempo del primer anuncio. Dios nos da el don de la fe de una vez para siempre, pero nosotros tenemos que renovarla cada mañana. Consciente de mis limitaciones, ofrezco estas páginas a cuantos sienten la inquietud de descubrir los nuevos caminos de la evangelización, aquí, en España, en estos momentos de prueba y en los años venideros que no serán mucho mejores. Con estas páginas querría llamar la atención de los pastores y educadores cristianos para que centren sus esfuerzos en lo fundamental, en lo que nos hace capaces de profesar y vivir la fe gozosamente en un medio inhóspito y hostil'.

Fernando Sebastián Aguilar (Calatayud, 1929) ingresó en la Congregación de Misioneros Hijos del Corazón de María en 1945 y fue ordenado sacerdote en 1953. Hizo estudios de Teología en Roma y en Lovaina, obteniendo el doctorado por el Pontificio Ateneo Angelicum en 1957. Desde 1956 hasta 1979 su actividad ministerial estuvo centrada en el estudio y la enseñanza de la Teología Dogmática, primero en los centro teológicos de la Congregación Claretiana y a partir de 1967 en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. En Salamanca fue Decano de la Facultad de Teología y Rector de la Universidad Pontificia en los difíciles años 1971 a 1979. En septiembre de 1979 fue consagrado Obispo de León, donde estuvo hasta 1983. El año anterior había sido elegido Secretario General de la Conferencia Episcopal Española. Permaneció en este cargo hasta 1988. En abril de este año fue nombrado Arzobispo Coadjuntor de Granada. En 1993 fue nombrado Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, sedes de las que es emérito desde julio de 2007. En 2001 la Universidad Pontificia de Salamanca le entregó la Medalla de Oro en reconocimiento a sus servicios como Catedrático, Decano, Rector y Gran Canciller y desde 2004 es Presidente del Patronato de la Fundación Pablo VI. Ha publicado numerosos escritos, principalmente sobre antropología teológica y cuestiones pastorales.
Sebastían Aguilar Evangelizar jetzt bestellen!

Weitere Infos & Material


PRESENTACIÓN


Como hablan los amigos, con sencillez y claridad, quiero explicar a mis posibles lectores el origen y la naturaleza de este libro. Tenía yo algunos planes para cuando el Papa aceptase mi jubilación, cumplidos ya y sobrepasados ampliamente los setenta y cinco años. Pero he aquí que a los pocos meses de estar en Málaga, disfrutando ya de la tranquilidad de la jubilación, vinieron a verme los dueños y responsables de Ediciones Encuentro y me animaron a preparar una nueva edición del libro Nueva Evangelización, editado por ellos en 1991. Me gustó la idea y les pedí un tiempo para revisar y poner al día aquel texto.

La idea me gustaba porque a lo largo de los años, y como consecuencia de mis experiencias y reflexiones pastorales, ha ido aumentando en mí el convencimiento de que, en las circunstancias actuales, resulta imprescindible que la Iglesia de España se sitúe con mayor realismo en la España actual, revise consecuentemente sus estilos pastorales y trate de responder a las nuevas necesidades religiosas de nuestros conciudadanos con nuevas formas de acción pastoral. La sugerencia de mis amigos de Ediciones Encuentro venía a coincidir con mis preocupaciones. Desde que comencé a ver cercana mi jubilación tenía yo la intención de dedicar un tiempo a repensar el tema de la evangelización y redactar de nuevo aquel libro sobre nueva evangelización, lejano ya en el tiempo, escrito un poco precipitadamente en 1990, aprovechando unas semanas de inmovilidad, durante mi estancia en Granada como arzobispo coadjutor.

Luego hubo una segunda parte. Cuando me puse a repasar el texto original para ver cómo organizaba mi trabajo de revisión, vi enseguida que no era posible pensar en una nueva edición meramente repetitiva, ni siquiera en una nueva edición ligeramente retocada. La honestidad con los futuros lectores y conmigo mismo me obligaba a preparar una redacción enteramente nueva. Y esto por varias razones. Primero, porque aquella primera publicación fue muy circunstancial, preparada rápidamente aprovechando materiales procedentes de diferentes intervenciones habladas y escritas, durante la convalecencia de una operación quirúrgica que me mantuvo inmovilizado un par de meses. Así lo explicaba en la Presentación de aquel libro. En segundo lugar, y ésta es la razón decisiva, porque al repasar las páginas de aquella primera publicación pude comprobar que las circunstancias, dentro y fuera de la Iglesia, han cambiado mucho desde entonces. Pasados estos veinte años, la situación espiritual y religiosa de nuestra sociedad, de nuestros conciudadanos, es profundamente diversa, sus actitudes ante el mensaje cristiano, sus dificultades para creer y vivir cristianamente son muy diferentes. La incredulidad, la indiferencia religiosa se han extendido y casi normalizado en nuestra sociedad. Ha cambiado también la situación doctrinal y pastoral dentro de la Iglesia, y he cambiado yo mismo respecto de algunos puntos implicados en estas cuestiones. Confieso que fue una sorpresa para mí comprobar cómo en menos de veinte años se había modificado tan profundamente nuestro mundo espiritual.

Por eso esta nueva versión, conservando las preocupaciones dominantes y recogiendo también algunos fragmentos de aquella primera publicación de 1991, es en realidad un escrito enteramente nuevo, que pretende responder a la nueva situación pastoral en España, más dura, más radical, más clara también. Tiene además este libro un planteamiento más sistemático, creo que más completo, y está escrito con la intención de recoger las últimas orientaciones de la Iglesia, aprovechando el fruto de mis propias experiencias y de mis reflexiones personales, con el deseo y la esperanza de decir algo útil para la evangelización de las nuevas generaciones de españoles.

Sin ninguna dificultad puedo seguir manteniendo lo que decía en 1990: Estas páginas giran en torno a la preocupación dominante de mi vida de sacerdote, profesor y pastor: tratar de comprender el mensaje de Jesús para poder presentarlo de modo comprensible, convincente y atrayente a las nuevas generaciones de españoles, teniendo muy en cuenta las necesidades espirituales de nuestro pueblo, analizadas con respeto y amor, tratando de encontrar el modo y las palabras necesarias para presentarles de forma correcta a los españoles la invitación a creer en Cristo y en el Dios del cual Él vino a hablarnos. Cada día es más urgente que acertemos a presentar el mensaje de Jesús sobre Dios y sobre la vida eterna de manera comprensible y atrayente, tratando de fortalecer la fe y la vida cristiana de los católicos españoles y saliendo al paso con hondura y sinceridad a las tentaciones de incredulidad y deserción que padecen desde hace unos cuantos años buena parte de nuestros paisanos.

En el fondo de todo está el deseo de responder con diligencia al mandato del Señor que recibí, como razón de mi vida, desde la adolescencia: «Haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado». Es un mandato universal y permanente que nos afecta a todos los cristianos, y que cobra ahora en nosotros una especial urgencia. Tenemos que dar gracias a Dios porque en estos últimos años la agresividad del laicismo está haciéndonos ver la debilidad de nuestra fe y la necesidad de fortalecer el vigor espiritual de nuestra Iglesia para poder responder con diligencia y efectividad al mandato misionero del Señor.

España, que ha sido un país privilegiado por la llegada temprana del Evangelio de Jesucristo y por la decidida aceptación personal y comunitaria de la fe cristiana, está a punto de romper la continuidad de su tradición espiritual cristiana y católica, para instalarse en un contexto cultural nuevo, ateo, materialista y nihilista. No es cuestión de promover la guerra entre creyentes y no creyentes, tradicionalistas e innovadores, como ha ocurrido más de una vez entre nosotros, ni se trata tampoco de estimular la resistencia numantina contra las novedades de última hora. El Evangelio de Jesús es capaz de vivir en todas las situaciones imaginables y puede sobrevivir a todas las agresiones, por duras y amplias que sean. El Evangelio no es sólo capaz de sobrevivir ante las peores agresiones, sino que es capaz de vencer y de convencer, capaz de vencer convenciendo a sus mismos agresores.

Hoy el Evangelio de Jesús sigue siendo la única levadura capaz de transformar la masa inerte de nuestro viejo mundo egoísta y resignado a morir, la única luz capaz de iluminar nuestras tinieblas y alumbrarnos nuevos caminos de esperanza y de alegría. El Evangelio de Jesús, y por eso mismo el mensaje misionero de la Iglesia, tiene que ser buena noticia de conversión y salvación para todos, para derechas e izquierdas, nadie es buen cristiano de nacimiento, todos necesitamos oír, escuchar, revisar, rectificar, convertirnos, cambiar de mente y de comportamiento. En primer lugar los cristianos, los de a pie y los de a caballo, y con nosotros todos los demás, los hombres de ciencia y de letras, los agentes de la comunicación, los banqueros y los políticos, los empresarios y los sindicalistas. La Iglesia española necesita distanciarse un poco de todos para poder acercarse igualmente a todos en el nombre del Señor, con la palabra, el amor y la libertad del Señor. La derecha tiene que aceptar que el amor y el respeto de la Iglesia sea un amor libre y crítico; la izquierda tiene que superar la idea de que la Iglesia es traidora a la causa de los pobres, enemiga de la justicia y del progreso. La Iglesia necesita reconciliarse con la Iglesia y aceptar la posibilidad de convivir y colaborar con ella. Nos quieren pasar facturas de hace muchos años que nosotros pensamos que ya están pagadas. Todo sería cuestión de hablarlo con sinceridad y serenidad.

A estas horas resulta ya evidente que el olvido y el rechazo de Dios destruye la vida del Hombre. Estamos hechos a su imagen y semejanza, y sólo viviendo en relación filial con Él podemos llegar a descubrir y realizar la verdad de nuestra humanidad. Huir de Dios es destruirnos a nosotros mismos. Buena parte de la humanidad actual, no pocos países que tienen una hermosa historia cristiana, España entre ellos, están ya experimentando las terribles consecuencias de esta perversión intelectual y vital que es el ateísmo. Negar a Dios, que es la Verdad y el Amor, es condenarse a ir entrando cada vez más profundamente en un mundo sin amor y sin verdad. Lo estamos ya viendo en nuestra vida nacional. Por eso estoy convencido de que la necesidad más urgente que tenemos ante nosotros es la de vivir nuestra fe con suficiente autenticidad para ser capaces de transmitirla a las nuevas generaciones como el mejor tesoro de nuestra vida, personal, familiar y colectiva; para que también ellos sigan teniendo la posibilidad de conocer los dones de Dios y disfrutar de ellos como fuente de una vida siempre mejor, siempre abierta, capaz de superar las dificultades que nosotros mismos fabricamos con nuestra ceguera y nuestras indolencias. El reconocimiento de Dios es la clave de las culturas y el fundamento imprescindible de la felicidad y la prosperidad humana.

Al publicar este libro, no pretendo hacer ninguna aportación de primera línea investigadora a la biblioteca de nuestros teólogos. Para hacerlo hubiera necesitado más estudio y más investigación. Seguramente tales objetivos no están ya al alcance de mis fuerzas. Pretendo sólo poner a disposición de mis lectores, hermanos en la fe, los frutos de mi experiencia y de mis reflexiones de estos...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.