E-Book, Spanisch, 80 Seiten
Reihe: Traduccion La Pasion
Simmons El Libro De Juan
1. Auflage 2019
ISBN: 978-1-4245-5969-5
Verlag: BroadStreet Publishing Group, LLC
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Amor Eterno
E-Book, Spanisch, 80 Seiten
Reihe: Traduccion La Pasion
ISBN: 978-1-4245-5969-5
Verlag: BroadStreet Publishing Group, LLC
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
DR. BRIAN SIMMONS is a passionate lover of God. After a dramatic conversion to Christ, Brian knew that God was calling him to go to the unreached people of the world and present the gospel of God's grace to all who would listen. With his wife, Candice, and their three children, he spent eight years in the tropical rain forest of the Darien Province of Panama as a church planter, translator, and consultant. Having been trained in linguistics and Bible translation principles, Brian assisted in the Paya-Kuna New Testament translation project. After his ministry overseas, Brian was instrumental in planting a thriving church in New England (U.S.) and currently travels full time as a speaker and Bible teacher. He is the lead translator of The Passion Translation®.
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JUAN
Amor eterno
La Expresión Viva
1En el principio la Expresión Viva ya estaba ahí.
La Expresión Viva estaba con Dios, aunque era plenamente Dios.
2Estaban juntos, , en el principio.
3Por medio de su inspiración creadora,
esta Expresión Viva hizo todas las cosas,
¡pues nada existe aparte de ella!
4La vida llegó a existir gracias a ella,
porque su vida es luz para toda la humanidad.
5Y esta Expresión Viva es la Luz que irrumpe en la penumbra,
¡la Luz que la oscuridad no puede atenuar!
6Entonces apareció de repente un hombre que había sido enviado por Dios,
7Vino para actuar como testigo, para señalar el camino a la Luz de la Vida,
y para ayudar a todos a creer.
8Juan no era esa Luz, sino que vino a mostrar quién es.
Pues él era tan solo un mensajero encargado de decir la verdad sobre la Luz.
9Porque la Luz de la Verdad estaba a punto de entrar en el mundo
10Entró en el mismo mundo que él creó,
aunque el mundo no se dio cuenta.
11Vino al mismo pueblo que él creó,
a aquellos que deberían haberlo reconocido,
pero no lo recibieron.
12Sin embargo, los que lo acogieron y se aferraron a su nombre
¡recibieron autoridad para convertirse
en los hijos de Dios!
13No nació por la unión de padres humanos
ni por medios naturales, ni por deseo de un hombre,
14Y así la Expresión Viva
se hizo hombre ¡y vivió entre nosotros!
Y contemplamos el esplendor de su gloria,
la gloria del que es Uno y Único
¡que vino del Padre rebosante
de tierna misericordia y verdad!
15Juan enseñó la verdad sobre él
cuando le anunció al pueblo:
«¡Él es el Elegido!
Ya les dije que vendría después de mí,
aunque está muy por encima de mí,
pues él ya existía antes incluso de que yo naciera».
16¡Y ahora de su plenitud nos llenamos!
¡Y de él recibimos gracia acumulada sobre más gracia!
17Moisés nos dio la Ley, pero Jesús, el Ungido,
nos revela la verdad envuelta en una tierna misericordia.
18Nadie ha contemplado jamás la plenitud del esplendor de Dios
excepto el Hijo amado de una forma única,
quien recibe el mayor aprecio del Padre
y está apegado a su corazón.
la plena explicación de quién es Dios en verdad!
El ministerio de Juan el Bautista
19Algunos de los líderes judíos enviaron un séquito de sacerdotes y sirvientes del templo desde Jerusalén para interrogar a Juan. Le preguntaron: «¿Tú quién eres?».
20Juan les respondió sin rodeos, diciendo: «¡Yo no soy el Mesías!».
21«¿Entonces quién eres?—pregun-taron—. ¿Eres Elías?».
«No», contestó Juan.
Entonces le insistieron: «¿Eres tú el profeta que Moisés dijo que vendría, el que esperamos?». «No», contestó.
22«¿Entonces quién eres? — exigieron—. Necesitamos una respuesta para los que nos enviaron. Cuéntanos algo sobre ti, ¡lo que sea!».
23Así que Juan les respondió: «: “Soy una voz apremiante y estruendosa que grita en el desierto: despejen el camino y preparen sus corazones para la venida del Señor Yahvé”».
24Entonces algunos miembros de la secta religiosa conocida como los fariseos inquirieron a Juan: 25«¿Por qué bautizas a la gente si admites que no eres el Cristo, Elías ni el Profeta?».
26–27Juan les respondió: «Yo bautizo en este río, pero Aquel que ocupará mi lugar ha de recibir más honores que yo, aunque ni siquiera cuando esté en medio de ustedes lo reconocerán ni lo recibirán. ¡Yo no soy digno ni de agacharme ante él y desatarle las sandalias!». 28Todo eso tuvo lugar en Betania, donde Juan estaba bautizando, en el punto del cruce del río Jordán.
El Cordero de Dios
29Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía para que lo bautizara, y gritó: «¡Miren! ¡Aquí está! ¡El Cordero de Dios! ¡Él quitará los pecados mundo! 30¡Les dije que vendría un Poderoso que es mucho más grande que yo, porque él ya existía mucho antes de que yo naciera! 31Mi bautismo era para preparar su manifestación a Israel, aunque yo todavía no lo conocía».
32Entonces, cuando bautizó a Jesús, Juan pronunció estas palabras: «Veo al Espíritu de Dios aparecer como una paloma que desciende del reino celestial y se posa sobre él. ¡Y reposó sobre él desde ese momento en adelante! 33Y, aunque todavía no lo había conocido, cuando fui comisionado para bautizar con agua, Dios me dijo estas palabras: “Un día verás al Espíritu descender y permanecer sobre un hombre. Él será Aquel a quien he enviado a bautizar con el Espíritu Santo”. 34Y ahora he visto y discernido. Puedo decirles con seguridad que este hombre es el Hijo de Dios».
Los primeros seguidores de Jesús
35–36Al día siguiente, Juan estaba allí otra vez con dos de sus discípulos cuando Jesús pasó caminando junto a ellos. Juan, mirándolo fijamente, señaló a Jesús y dijo: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios!». 37En cuanto lo oyeron los dos discípulos de Juan, al instante lo dejaron y comenzaron a seguir a Jesús a escasa distancia.
38Entonces Jesús se giró y, al ver que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?». Ellos respondieron: «Rabí (que significa “señor maestro”), ¿dónde te alojas?». 39Respondió Jesús: «Vengan y véanlo ustedes mismos». Así que fueron con él y vieron dónde se alojaba y, como era ya a última hora la tarde, pasaron el resto del día con Jesús.
40–41Uno de los dos discípulos que escuchó las palabras de Juan y comenzó a seguir a Jesús era un hombre llamado Andrés. Fue a buscar a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Ungido» (que, traducido, es el Cristo). 42Entonces Andrés llevó a Simón para que lo conociera. Cuando Jesús vio al hermano de Andrés, le profetizó: «Tú eres Simón y tu padre se llama Juan. Pero de ahora en adelante te llamarán Cefas» (que significa Pedro la Roca).
Jesús llama a Felipe y a Natanael
43Al día siguiente, Jesús decidió ir a la región de Galilea. Allí encontró a Felipe y le dijo: «Ven y sígueme» 44(Felipe, Andrés y Pedro eran todos de la misma aldea de Betsaida). 45Entonces Felipe fue a buscar a su amigo Natanael y le dijo: «¡Lo hemos encontrado! ¡Hemos encontrado al que estábamos esperando! ¡Es Jesús, hijo de José de Nazaret, el Ungido! ¡Él es el que Moisés y los profetas profetizaron que vendría!».
46Natanael se mofó: «¡Nazaret! ¿Qué de bueno podría salir de Nazaret?». Felipe le respondió: «¡Ven, vamos a averiguarlo!».
47Cuando Jesús vio a Natanael que se acercaba, dijo: «Aquí viene un verdadero hijo de Israel, ¡un hombre honesto sin motivaciones ocultas!».
48 y dijo: «Pero, si no me conoces, ¿cómo puedes saber nada de mí?».
Jesús respondió: «Natanael, justo antes de que Felipe acudiera a tu encuentro, te...




