E-Book, Spanisch, 240 Seiten
Stobart Tiempos de pruebas: Los usos y abusos de la evaluación
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-7112-701-3
Verlag: Ediciones Morata
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, 240 Seiten
ISBN: 978-84-7112-701-3
Verlag: Ediciones Morata
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Gordon Stobart, catedrático de Educación en el Instituto de Educación de la Universidad de Londres, es director de la revista internacional Assessment in Education y miembro del Assessment Reform Group.
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Introducción
Cómo se llaman las cosas tiene una importancia descomunalmente mayor que lo que son... basta crear nuevos nombres, apreciaciones y verdades aparentes para crear “cosas” nuevas.
(Friedrich NIETZSCHE, 1887.)
En la sociedad contemporánea, los tests no describen al individuo, sino que, más bien, lo construyen.
(Allan HANSON, 1994.)
La evaluación, en forma de tests y exámenes, es una poderosa actividad que configura la manera que tienen las sociedades, los grupos y los individuos de entenderse a sí mismos. Aquí, desarrollaremos tres argumentos específicos:
• La evaluación es una actividad social marcada por valores y no existe nada que se parezca a una evaluación independiente de las culturas.
• La evaluación no mide objetivamente lo que hay, sino que crea y configura lo que se mide: es capaz de “componer personas”.
• La evaluación influye directamente en lo que aprendemos y en cómo lo aprendemos y puede limitar o promover el aprendizaje efectivo.
Estas características otorgan a la evaluación una considerable autoridad y llevan a consecuencias constructivas o destructivas: los usos y abusos del título del libro.
La creación de aprendices: Los casos de Hannah y Ruth
Para dar cuerpo a estas afirmaciones acerca de que la evaluación configura nuestra forma de vernos y de aprender, presentaré a dos estudiantes que las personifiquen.
Hannah la inútil
Hannah es el nombre de una alumna inglesa de 11 años, de una clase estudiada por Diane REAY y Dylan WILIAM que se estaba preparando para los tests nacionales (SAT1), que se realizan en Inglaterra a los niños y niñas del último curso de educación primaria. Estos tests no tienen consecuencias selectivas importantes para los alumnos, dado que ya habrán escogido sus correspondientes institutos de secundaria, pero los resultados revisten una importancia crítica para sus escuelas y maestros, pues se los juzga públicamente según esos resultados. En consecuencia, se hace gran hincapié en la preparación de los exámenes (véase el Capítulo VI), porque, para los maestros, la meta es conseguir que la mayor cantidad posible de alumnos alcance el nivel 4 o superior 2, dado que los objetivos de la escuela y los nacionales se basan en ello. Gracias a los tests y los ejercicios, los niños se conciencian del nivel que se prevé que alcancen. En este contexto, se desarrolló la conversación siguiente:
| HANNAH: | Tengo verdadero miedo a los SATS. La Sra. O’Brien [una maestra de la escuela] vino y nos habló de nuestra ortografía y yo no voy muy bien en ortografía y David [el maestro de la clase] está poniéndonos todas las mañanas exámenes de las tablas de multiplicar y yo soy una negada con las tablas, por eso tengo miedo a hacer los SATS y quedar como una inútil. |
| DIANE: | No lo entiendo, Hannah. Tú no puedes ser una inútil. |
| HANNAH: | Sí, sí que puedo, porque tienes que conseguir un nivel 4 o un nivel 5 y si no vas bien en ortografía y con las tablas de multiplicar, no llegas a esos niveles y, entonces, quedas como una inútil. |
| DIANE: | Estoy segura de que eso no es así. |
| HANNAH: | Sí lo es, porque eso es lo que dice la Sra. O’Brien. |
(REAY y WILIAM, 1999, pág. 345.)
Para hacer más sangrante esta declaración de inutilidad, los autores señalan que Hannah era “una escritora consumada, una bailarina y artista muy dotada y muy buena resolviendo problemas, aunque ninguna de estas habilidades tiene valor ante sus propios ojos. En cambio, se considera un fracaso, una nulidad académica” (pág. 346). No se trataba de un ejemplo aislado. En la época de los SATS, los niños presentaban a los demás por sus niveles, y estos habían empezado a afectar sus relaciones sociales, de manera que Stuart, un alumno “nivel 6”, se estaba convirtiendo en objetivo de acoso en el patio de recreo. Cuando se les preguntó por las consecuencias de los resultados obtenidos en los SATS, se desarrolló esta conversación:
| SHARON: | Me parece que sacaré un 2; solo Stuart conseguirá un 6. |
| DIANE: | Y, si Stuart consigue un 6, ¿qué supondrá eso para él? |
| SHARON: | Acabará teniendo un buen trabajo y una buena vida, y eso indica que no vivirá en las calles y cosas así. |
| DIANE: | Y si tú consigues un nivel 2, ¿qué significará eso para ti? |
| HANNAH: | Umm. Que no tengo ante mí una buena vida y que creceré y me dedicaré a hacer algo feo o algo así. |
(Pág. 347.)
No hace mucho, Tamara Bibby ha encontrado actitudes semejantes en su investigación sobre clases de primaria:
Los niños empiezan a pensar en sí mismos como niveles. Y eso mezclado con la moralidad y la bondad. Las buenas personas trabajan mucho y escuchan en clase. Si de repente resulta obvio que tu compañero o compañera alcanza niveles más bajos que tú, ¿es una buena persona? Puede poner verdaderamente a prueba la amistad3.
Ruth la pragmática
El caso de Ruth Borland desató un debate en los media de Irlanda después de que, en una entrevista en el Irish Times (20 de septiembre de 2005), revelara cómo había obtenido las notas máximas en el Leaving Certificate nacional, el pasaporte para la universidad4. Ruth se presentaba como una persona decidida y competitiva (“No soporto la idea de que alguien haga algo mejor que yo”). Esta determinación se había puesto de manifiesto durante varios años en sus estudios y, tras comprobar en unas prácticas en un bufete de abogados que lo suyo no era el derecho, cambió de asignaturas y facultad antes de matricularse en ciencias empresariales.
Cuando le preguntaron por su forma de abordar los estudios, Ruth reveló que, reconociendo que “las asignaturas de empresariales eran mi fuerte, sabía que la mejor manera de obtener los puntos que necesitaba era matricularme en todas las optativas del Leaving Certificate” (éstas se consideran como uno de los conjuntos optativos más fáciles, cuyos resultados contribuyen a la puntuación final). En las otras materias se desenvolvió bien porque consistían en:
Aprender la fórmula de cada examen y practicarla incesantemente. Saqué un A1 en Lenguaje porque sabía exactamente lo que se pedía en cada pregunta. Lo descubrí a partir de las respuestas de ejemplo dadas por los examinadores y sabía cuánta información hacía falta y en qué formato en cada sección de la hoja. Así es como puedes desenvolverte bien en estos exámenes... No tiene sentido saber todas esas cosas que no entran en los exámenes. Los profesores que decían: “Esto no tenéis que saberlo para los exámenes, pero os lo voy a decir de todos modos” me frustraban siempre. Yo quería mi A1; ¿qué sentido tiene estudiar materiales que no aparecen en los exámenes?
Este enfoque profundamente instrumental generó una rica correspondencia. Las cartas iban desde el horror ante un sistema educativo que hacía posible que una de las personas que habían obtenido “mejores resultados en los exámenes se mostrara tan brutalmente despreciativa de una visión amplia del aprendizaje” hasta los partidarios de ella, que elogiaban su sentido común al estudiar el sistema y su determinación y esfuerzo. A Ruth se le concedió el derecho de réplica y optó por sugerir que dirigieran su cólera hacia un sistema educativo fracasado y no a ella:
Opté por no enfrentarme con el sistema, sino por jugar con él. Hice lo que tenía que hacer para alcanzar mis metas. Jugué, si quieren. Yo no llamaría “utilitaria” a esta actitud, sino realista. Ingresé en la universidad a estudiar las asignaturas que me gustan. Ya tendré “el placer del descubrimiento” en las asignaturas de empresariales y de economía.
(Irish Times, 27 de septiembre de 2005.)
Y a pesar de críticas como: “Gracias a Dios, Ruth Borland va a ser actuaria. Me horrorizaría ver a alguien con su actitud ingresando en Medicina”, quizá sea Ruth quien haya reído la última: acabó contratada por el Irish Times, en donde tenía una columna en la que daba consejos para la preparación de los exámenes.
El desarrollo del argumento
Este libro trata de cómo las evaluaciones configuran...




