E-Book, Spanisch, Band 58, 232 Seiten
Reihe: Universitaria
Sutin / Jacob Transformación estratégica de la educación superior
1. Auflage 2021
ISBN: 978-84-277-2769-4
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Desafíos y soluciones que plantea una economía global
E-Book, Spanisch, Band 58, 232 Seiten
Reihe: Universitaria
ISBN: 978-84-277-2769-4
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Stewart E. Sutin es profesor de estudios administrativos y de políticas en la Universidad de Pittsburgh. Fue Vicepresidente Senior y Jefe de Departamento Internacional en Mellon Bank, y Presidente de Bank of Boston International. W. James Jacob es Profesor Asociado de Educación Superior Internacional y Director del Instituto de Estudios Internacionales en Educación de la Universidad de Pittsburgh.
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I
Liderazgo, valores orientadores y necesidad de cambio
La naturaleza cambiante de la educación superior sigue siendo un reto para los líderes de todos los niveles. Los responsables de la educación superior se enfrentan a nuevos desafíos que no existían en épocas anteriores. Incluso con todos esos desafíos, las demandas continúan creciendo desde los actores internos y externos de la educación superior.
Las expectativas públicas están en su punto más alto, donde el precio de las matrículas supera a menudo la capacidad del ciudadano medio de costear el envío de sus hijos a una universidad de calidad. La deuda de los estudiantes al graduarse supera con demasiada frecuencia su capacidad de pagar los préstamos adquiridos durante el tiempo de su educación superior. La mayoría de los gobiernos están reduciendo la financiación de la educación superior, obligando a sus responsables a buscar nuevas fuentes de ingresos. Los empleadores de todas las áreas de la industria están cansados de contratar a recién graduados, un grupo con un evidente vacío o falta de habilidades (Hawkins y Neubauer 2015). Aunque no debemos generalizar esta situación, se trata de una realidad inquietante.
¿Cómo hacen frente los responsables de la enseñanza superior a estos desafíos urgentes y apremiantes? ¿Qué estrategias tienen más éxito? ¿Continuarán los problemas a los que se enfrenta la enseñanza superior y, de ser así, cómo se puede trabajar mejor para superarlos? ¿Cómo hacer frente a los numerosos retos actuales, así como a los que, indudablemente, surgirán en el futuro? ¿Cómo pueden las instituciones de educación superior seguir compitiendo en el ámbito local, nacional e internacional? Estas son algunas de las preguntas que se abordan en este libro.
Cómo es un líder estratégico: valores y características
En medio de este cambiante panorama en la educación superior, se necesita un liderazgo fuerte y estratégico. El liderazgo es fundamental para garantizar que la educación superior siga impartiendo grados de calidad, realizando una investigación de vanguardia y, cada vez más, prestando un servicio excepcional al cliente. El liderazgo estratégico en la educación superior se basa en un conjunto de características personales y en valores fundamentales que se van desarrollando a lo largo de toda la vida. Estas características y valores centrales sirven como una brújula moral para guiar a los líderes en todo lo que hacen (Covey 1989).
A menudo, los líderes de la educación superior muestran unas características y valores individuales que eran los que tenían los modelos de liderazgo positivo que conocieron en su pasado. Su liderazgo suele modelarse a partir de los muchos ejemplos excepcionales de líderes y maestros que esas personas han tenido la oportunidad de conocer y de los que han aprendido (Kalungu-Banda 2006; Kerr 2001).
Los líderes de la educación superior también deben basarse en un conjunto de Los siguientes seis valores se consideran básicos
1. El liderazgo moral y ético es el primer valor básico del liderazgo en educación superior por una razón: es la base sobre la que estudiantes, profesores y consejos de gobierno pueden apoyarse mutuamente para lograr un éxito sostenible (Brown y Treviño 2006; Greenleaf 2009). En última instancia, el liderazgo moral y ético constante ayuda a que se produzca un funcionamiento institucional de excelencia, se tenga una reputación positiva y se consiga un alto rendimiento (Cameron et al. 2004).
2. Los líderes educativos con éxito fomentan un tipo de pensamiento y unas prácticas docentes que son innovadoras. Los líderes deben estar preparados para ofrecer soluciones que ayuden a superar los problemas que se plantean dentro de las organizaciones. La innovación está en el centro de la preocupación de las prácticas docentes e investigadoras de vanguardia, que son las que se necesitan para responder mejor a los problemas y necesidades singulares de un campo cada vez más diverso y cambiante. La formación de los líderes ayuda a establecer una cultura y una atmósfera institucional que contribuye a que la innovación florezca de muchas maneras, incluida la innovación disruptiva (Christensen y Eyring 2011; Christensen et al. 2011).
3. Lo ideal es que los líderes se comprometan y presten servicios en las comunidades que están asociadas a sus tareas de educación superior. Esto supone animar a los miembros del claustro y a los estudiantes a hacer lo mismo dentro de sus respectivas áreas de especialización y de sus redes personales y profesionales. Tender la mano y comprometerse con los demás da a los líderes la capacidad de construir redes estratégicas a nivel local, nacional e internacional. También permite que los dirigentes equilibren mejor sus numerosas responsabilidades asociándose con otros (Jacob y otros, 2015; Patterson y otros, 1999).
4. Los responsables deben adherirse a los principios de un buen gobierno: un comportamiento organizativo basado en una teoría y una práctica adecuadas, en un flujo de información suficiente, en la transparencia y la responsabilidad . Estos principios deberían servir como un estándar de excelencia en todas las áreas de nuestra docencia e investigación. Los líderes educativos con éxito fomentan la planificación estratégica y el establecimiento de objetivos (Hitt et al. 2013). Las evaluaciones periódicas del progreso establecen un estándar de responsabilidad para deter-minados objetivos y tareas.
5. Es importante que los líderes de la educación superior se tomen el tiempo de reflexionar sobre las distintas áreas que son esenciales para mejorar su organización. Una de las mayores debilidades de los líderes es que a menudo están demasiado ocupados como para tomarse el tiempo necesario para evaluar y mejorar lo que han aprendido (Griessman 1994). Todo el mundo comete errores y es importante aprender de ellos. El buen gobierno es una práctica de liderazgo recíproco y reflexivo que cuenta con importantes circuitos de evaluación y para ayudar a aprender de nuestros errores y encontrar formas de mejora continua. Como líderes reflexivos también necesitan dominar competencias efectivas de comunicación verbal y escrita, y saber manejar equipos de trabajo a través de habilidades como la escucha atenta, la creación de consenso, la motivación, la negociación, la resolución de conflictos y la persuasión.
6. Es importante que los responsables de la educación superior se esfuercen por establecer una atmósfera organizativa que anime a cada miembro del equipo a dar lo mejor de sí (Patterson et al. 2002). Todos tenemos diferentes fortalezas y talentos y, juntos, podemos lograr mucho más que si trabajamos solos. La sinergia es un ingrediente esencial para cualquier equipo de alto rendimiento (Covey 2013). Existen muchas maneras de realizar una tarea determinada; un liderazgo efectivo incluye la capacidad de estar dispuesto a trabajar con aquellos que pueden tener opiniones y perspectivas diferentes a las nuestras (Miles y Snow 1994).
Entre las muchas que consideramos importantes, las ocho siguientes son quizás las más importantes:
1. La honestidad sigue siendo una de las características fundamentales más importantes de los líderes en todos los campos, pero especialmente en la educación superior. A veces es difícil hacer lo correcto. Los líderes deben mantenerse firmes cuando se trata de cumplir las leyes y reglamentos del gobierno y deben dar ejemplo para que otros lo hagan también. Aunque los contextos, los desafíos y las relaciones cambian continuamente, la integridad es algo que nunca debe comprometerse. Los líderes más exitosos son fieles a sí mismos y tienen solidez; son auténticos y son capaces de sacar provecho de las fortalezas de su personalidad (Bennis 1989).
2. Estar plenamente comprometido con la institución, la misión y las propias responsabilidades es la segunda característica fundamental. Los líderes de la educación superior deben ser fiables. Se trata de algo esencial, ya sea en relación con su trabajo, su área de especialización personal, o en relación con las oportunidades de servicio a la comunidad. Independientemente de las circunstancias, es importante abordar cada tarea con dedicación y con la voluntad de llevarla a cabo hasta el final. El compromiso con los demás es un elemento esencial en el...




