E-Book, Spanisch, 192 Seiten
Reihe: Surcos
Vigo La sabiduría que duerme en ti
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-9073-881-8
Verlag: Editorial Verbo Divino
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Inteligencia emocional
E-Book, Spanisch, 192 Seiten
Reihe: Surcos
ISBN: 978-84-9073-881-8
Verlag: Editorial Verbo Divino
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
J. Nicolás Vigo Pineda (Perú) es fraile agustino recoleto y periodista. Graduado en Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca, es magister en Comunicación Política y Empresarial, magister en Estudios Avanzados sobre Literatura Española y Latinoamericana, y bachiller en Sagrada Teología por la Universidad Urbaniana (Roma). También ha hecho estudios de Coaching y resiliencia y Análisis y cobertura periodística de crisis y conflictos en la Universidad Complutense de Madrid (España). Recibió el Premio Nacional de Periodismo Cardenal Juan Landázuri Ricketts (Perú).
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Introducción Despertar a la sabiduría
El ser humano necesita ser feliz. De hecho, no se resigna a tener una vida precaria, efímera y breve, llena de fracasos y sinsabores. Su historia vital no puede estar construida en función de la muerte y su desaparición inevitable. El hombre no puede vivir por vivir.
Tampoco la presencia del hombre en este mundo es accidental y fortuita. Todo lo contrario, el ser humano sabe que su existencia tiene una finalidad superior, que supera toda intuición.
Se trata de una razón trascendente que le reta a encontrar el camino que lo conduzca a la felicidad, para, de este modo, vivir una vida plena y apasionada: una vida intensa y reconciliada.
Esta búsqueda de la felicidad está en su ADN y en su constitución vital; por ello, la primera tarea que emprende el ser humano, apenas comienza a razonar, es perseguirla. De hecho, el hombre podría definirse como un perseguidor eterno y perseverante de la felicidad, aquella que está intrínsecamente relacionada con la posesión de la sabiduría.
La sabiduría lo envuelve e invade todo. Está en todos y en todas partes, pero su pasión especial es alojarse en el ser humano. Allí está sosegada y oculta, esperando el momento preciso para ser despertada y cambiar la vida de aquel visionario intrépido que ha sido capaz de liberarla.
La sabiduría duerme en nosotros. En ti y en mí. Estoy convencido de ello. Nuestra tarea es despertarla. Por ello, este libro pretende ser un instrumento provocador para despertar a la sabiduría, y, de este modo, lograr el crecimiento emocional e intelectual que se concretará en el modo de ser y hacer en nuestra vida.
La sabiduría es y se ha manifestado en millones de personas. Ha aparecido en las múltiples autopistas existenciales construidas en el tiempo. Ha sido el sostén de culturas y ha cambiado la vida de incontables personas.
Cuando la sabiduría es descubierta y asimilada a la vida, produce una revolución trascendental que no se puede limitar. Por su propia naturaleza, es práctica y vivencial. Creada para producir cambios y dar sentido a la existencia de quien la posee. Por ello, el reto del ser humano es hacerse sabio, despertar a la sabiduría, para que nos dé la felicidad y nos libere de la ignorancia y el sinsentido en nuestra vida.
Bajo esta empresa, las personas de todos los tiempos se han lanzado a la búsqueda de la felicidad. Ha habido millones de iniciativas llevadas a cabo en la historia. Si miramos con detenimiento, nos daremos cuenta de que existen huellas de una red innumerable de caminos existenciales, urdidos por hombres y mujeres impetuosos, que se lanzaron tras de esta aventura desafiante y provocadora.
En realidad, el ser humano de todos los tiempos siempre ha sido un ser indigente, mendicante entusiasta, creador de razones para explicar su existencia. Siempre ha escuchado con atención aquellas palabras que dejaban entrever sabiduría, eternidad, trascendencia, sentido y felicidad. El ser humano está persuadido de que la vida es una cuestión de sabiduría, esperanza y libertad.
El ser humano es un buscador esencial
El mexicano Alfonso Junco (s. xx), en su poema Así te necesito de carne y hueso, al explicar el sentido religioso de su vida, dice:
Hombre quisiste hacerme, no desnuda inmaterialidad de pensamiento.
Soy una encarnación diminutiva; el arte, resplandor que toma cuerpo: la palabra es la carne de la idea: ¡encarnación es todo el universo!
Hombre, mortal, pasajero, finito y contingente; no obstante, a pesar de la sabida contingencia, inevitable, y de su paso efímero por este mundo, el ser humano sabe rebelarse y convertirse en un audaz rastreador de la felicidad; e, incluso, es capaz de volverse un ser sabio, que solo pide para sí una vida tranquila, sosegada y serena: sin exabruptos y alejada de la preocupación, el dolor y la muerte.
De hecho, él sabe que su premeditada y sutil huida de la muerte es una empresa derrotada, casi inútil, condenada siempre a la resignación y abierta a la esperanza; sin embargo, el hecho de promover una disimulada rebeldía en busca de otras verdades representa ya en sí misma una victoria tácita y revitalizadora que da sentido al regalo innato de vivir y morir.
Sobre ello, la poeta polaca, premio Nobel, Wislawa Szymborska (s. xx) dice:
No existe vida que, aun por un instante,no sea inmortal.
La muerte siempre llega con ese instante de retraso.
En vano golpea con la aldaba en la puerta invisible.Lo ya vivido no se lo puede llevar.
Así, el ser humano, zambullido en su propia existencia, busca un asidero eterno, una clave reconfortadora de sabiduría, propia, incorruptible y eterna, que se permute con el sufrimiento, el dolor y la angustia, para, de este modo, alejar, aunque sea por unos instantes, la amenaza de muerte y la inevitable presencia del no ser.
Esta búsqueda intensa del hombre es inacabable. Y siempre en espiral vital, de creciente utopía. Así lo han planteado y entendido los filósofos, sabios, intelectuales y místicos de todos los tiempos. Ellos hicieron sus propias búsquedas y libraron sus propias batallas para degustar la dulzura del conocimiento redentor que da sabiduría.
En la actualidad se siguen dando esas batallas apasionadas y épicas, búsquedas perseverantes, arriesgadas y concienzudas, protagonizadas por el hombre de la posmodernidad. Sobre estas investigaciones hay que decir que solo ha cambiado la circunstancia y el tiempo vital; no obstante, el misterio sigue atrayendo a la mente humana con la misma violencia y pasión seductora de siempre. La mente está persuadida de poder encontrar el camino que le hará llegar, de una vez por todas, a poseer para siempre la sabiduría vivificante y revitalizadora. Aquel recinto trascendental, que solo encuentran unos pocos sabios, como lo advirtió ya en su tiempo fray Luis de León (s. xvi):
Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido,y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido.
Alcanzar la sabiduría
Para abrazar esta empresa hay que entender el sentido de la existencia del ser humano. Esta no es otra cosa que la vida feliz. Por eso, para asomarnos a esta ventana sapiencial, es necesario decisión, esfuerzo y talento.
También necesitamos llevar con nosotros una actitud audaz y visionaria, que nos mantenga en los cauces, siempre ricos, de la reflexión intelectual y el pensamiento ágil y fecundo. Así lo reza el libro de la Sabiduría hebrea (Sab 6,12), que no disimula el gran tesoro que representa poseerla:
La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven sin dificultad los que la aman, y los que van buscándola, la encuentran; ella misma se da a conocer a los que la desean.
Solo de este modo podremos llegar al conocimiento práctico y vivencial que se revela en la sabiduría de las cosas sencillas. Un tesoro que nos permitirá encarnar una historia única, legítima y original, que empieza, primero, dentro de cada uno, para relacionarse, después, con la historia de los otros, que comparten nuestra misma circunstancia.
Advierto que la sabiduría tiene que estar cimentada en la interioridad personal y silenciosa: subterránea y profunda. Porque solo de ese modo podrá ser capaz de ofrecernos un sentido duradero, enraizado en el mismo ser del hombre, para poder proporcionarle una felicidad efectiva.
Para llegar a esto, el filósofo español Ortega y Gasset (s. xx) recomendaba calma y sosiego:
Camina lento, no te apresures,que el único lugar a donde tienes que llegar es a ti mismo.
¿Se puede alcanzar la sabiduría? Claro que sí. Basta mirar a ese enorme conjunto de hombres y mujeres de todos los tiempos, buscadores de respuestas, inquietos, curiosos y arriesgados, que supieron vivir con ella. Aquellas mentes sencillas y decididas, capaces de husmear en el mismo sentido del Misterio. A ellos se les llamó filósofos, hombres perseguidores de la felicidad, convencidos de que el mayor tesoro que hay que poseer no es material, sino una vida con sentido y una felicidad que traspasa toda materialidad.
Por ello, el romano Cicerón (s. i a.C.) dirá que el objetivo de su hacer filosófico no es otra cosa que lograr la felicidad: «La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía».
Los filósofos y los sabios
¿Quiénes son los filósofos? Hombres que, desde el asombro terapéutico y la curiosidad innata y firme, son capaces de saborear la tan deseada sabiduría. Aquella fuente siempre inextinguible, capaz de ofrecer sosiego al corazón y dar premio a la búsqueda perseverante.
Aquella luz vislumbrada por estos sabios ha motivado la vida de muchas personas, quienes, siguiendo su ejemplo, han decidido transitar por esos senderos provocadores y siempre retadores de la sabiduría. Esta ha sido capaz de proporcionar felicidad, juicio y armonía al espíritu del ser humano. Así lo confesaba el filósofo estoico romano, Marco Aurelio (s. ii a.C.), quien, en sus Meditaciones, sostiene:
En...




