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E-Book, Spanisch, Band 112, 208 Seiten
Reihe: Educación Hoy
V. Pascual Clarificación de valores y desarrollo humano
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-277-3023-6
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Estrategias para la escuela
E-Book, Spanisch, Band 112, 208 Seiten
Reihe: Educación Hoy
ISBN: 978-84-277-3023-6
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
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Antonia V. PASCUAL es Licenciada en Filosofía, y en Ciencias de la Información, por la Universidad de Madrid. Catedrática de Filosofía y Psicología en Escuelas Universitarias del Profesorado en España.
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1. La educación en valores desde la perspectiva del cambio
La educación en valores para el cambio
Desde hace aproximadamente tres décadas se ha producido un fuerte movimiento pedagógico en torno a la necesidad y a la urgencia de la educación en valores que está llamado a suscitar profundas transformaciones en los sistemas educativos y en la práctica escolar. El V Congreso Mundial de Ciencias de la Educación, celebrado en el mes de julio de 1981 en Québec (Canadá), tuvo como tema: La escuela y los valores. Representantes de muy diversas culturas y ambientes expusieron en sus ponencias el sentido profundo que tienen los valores en la educación y el puesto central que les corresponde en el sistema educativo.
Por el solo hecho de que sean tenidos en cuenta los valores en el proceso educativo de un modo explícito y sistemático, tienen que generarse, necesariamente, importantes cambios en el mundo escolar. Es preciso reconocer que en la escuela actual, por efecto de teorías educativas ampliamente divulgadas, ha imperado la indeterminación, el confusionismo y la evasión frente a los valores como fines de la educación. El mero hecho de darles entrada reconociendo su derecho propio es romper un gran silencio, llenar un enorme vacío y preparar el terreno para profundas transformaciones.
Una educación centrada en los valores es una educación centrada en el hombre, pues el hombre está, por su mismo ser, llamado a la realización de valores. Es bien sabido que en las aulas de los últimos tiempos lo que prevalecía era sobre todo el saber científico y la preparación profesional, sin tener en cuenta los fines de la ciencia ni de la profesión. La ética constituía una materia más dentro del sistema, pero éste no se ha entendido como una articulación de contenidos y métodos hacia un fin humano, sino hacia el progreso socio-cultural y económico de los pueblos. El cultivo de la persona, la humanización, el desarrollo en vista a la realización consciente de valores no tenía lugar propio. En este sentido han escrito Naud y Morin:
“Por poco que se analice la situación que se da hoy respecto de la educación en los valores se cae en la cuenta de que es completamente inédita. No se puede dudar en decir que se trata de un cambio propiamente revolucionario que no deja en vigencia más que algunos restos de la que era familiar hace apenas quince o veinte años” (Naud y Morin, 1981, p. 19).
La educación en valores, ciertamente, supone un gran cambio en la educación, pero cabe preguntarse ¿será necesariamente una educación para el cambio?
Ante la situación que vivimos se está sintiendo en el mundo la necesidad de profundos cambios y la necesidad de educar en valores. Los sistemas educativos que tratan de responder a la necesidad de cambio desde la perspectiva de la educación en valores tienen que plantearse esta cuestión: ¿Qué características deberá tener una educación en valores para que pueda ser un factor efectivo de cambio social?
Entendemos que sólo se dará una educación para el cambio cuando los valores que los niños y los jóvenes lleguen a realizar sean aquellos que los convierten en personas conscientes de la realidad que viven, críticas, y comprometidas con una acción transformadora hacia una humanidad mejor. (Ver Cómo educar en valores, de Ll. Carreras, Narcea, Madrid, 1995).
La escuela y la formación para el cambio
En algunos ambientes sociales se plantea con frecuencia el problema del cambio social con esta disyuntiva: ¿Debe hacerse primero el cambio de estructuras o debe comenzarse por la educación de la persona? ¿Revolución o educación?
Quienes defienden la primera alternativa se basan en que no será posible la formación de un hombre nuevo sin que antes hayan cambiado las estructuras; quienes sostienen la segunda afirman que será inútil un cambio de estructuras si antes no se ha formado al hombre para vivir con la responsabilidad, el compromiso y la solidaridad que exige el orden social deseado.
Evidentemente, como ya lo han expresado muchos observadores y analistas sociales, nos encontramos en una carrera entre la fuerza y la educación. Si la educación no cumple su papel, el cambio vendrá por la fuerza. Sólo los violentos, o los educadores lúcidos podrán transformar la sociedad, se ha dicho.
¿Qué planteamientos se ofrecen hoy a los educadores? ¿Cuál es la función de la educación en orden al cambio? Recientes estudios sobre educación en valores han reforzado el sentido y urgencia de la educación liberadora.
Un aspecto del planteamiento de la educación en relación con el cambio social es la consideración del puesto que en ella tienen los valores políticos, o valores referentes al poder.
La escuela, de hecho, brinda una formación que llega a determinar una postura ante los poderes. Puede fomentar la sumisión, la aceptación, el conformismo o puede estimular actitudes de participación, de revisión, de crítica, de inconformismo; puede preparar para ejercer el poder o puede preparar para padecerlo.
El poder no es neutro: oprime o libera. Una escuela vertical en su organización, intelectualista en su contenido y autoritaria en sus métodos transmite vivencialmente un estilo de poder opresor. Sin embargo no predispone igualmente a todos los alumnos ante el poder. Una serie de circunstancias escolares determinan que los alumnos ricos tengan una preparación y un trato de los maestros que les hacen crear actitudes de seguridad, dominio y propia estima, lo cual les predispone para ejercer el poder; por el contrario, la gran mayoría de los alumnos pertenecientes a las clases populares reciben menos preparación y un trato que les predispone al acatamiento y sumisión incondicionada y acrítica ante la autoridad.
En el V Congreso Mundial de Ciencias de la Educación, O. Reboul tuvo una ponencia sobre la educación política y la escuela, en la que expresaba así este hecho:
Así, a algunos, la escuela enseña la actitud para el mando; yo evoco aquí la importancia de la retórica; lejos de ser gratuita, la retórica ha enseñado a generaciones de jefes el arte de dominar por medio de la palabra y por escrito; y lo hace siempre, bien que bajo otros nombres: cultura general, técnica de la comunicación... ¿quién sabe incluso si las matemáticas abstractas no son más que una forma de retórica para los futuros cuadros de la industria y de la administración? (En Actes du Congrés, 1981, p. 58).
Una escuela orientada hacia la formación de ciudadanos para una sociedad auténticamente humana tiene que ser consciente de los medios que empleará para formar adecuadamente a la mayoría, de modo que puedan surgir los mejores como agentes de la política, y todos puedan tener actitudes de participación y criterios para juzgar el poder.
Los criterios para ejercer el poder con justicia o para juzgar el poder, son determinados valores, como la libertad, la participación, la paz, la concordia, la solidaridad y otros comúnmente admitidos. Pero una educación para el cambio no requiere solamente la formación de unos valores determinados relacionados con lo político. Es necesario pensar en nuevos sistemas educativos en los que los valores de la persona y de la comunidad sean finalidades y objetivos realmente alcanzables; sistemas que tengan en cuenta los valores que se generan en la misma organización escolar; que establezcan principios metodológicos coherentes con las disposiciones, habilidades y actitudes que se desean conseguir; y que en la formación de maestros atiendan a los aspectos de desarrollo de la personalidad.
Determinación de los valores - fines en la educación
En su obra, L’Esquive, Naud y Morin dedican el primer capítulo a denunciar el hecho de la evasión respecto de los valores que ha sido característica de la mayor parte de los sistemas educativos modernos:
Los educadores han esquivado los valores. La evasión de la que aquí se trata no es evidentemente, hablando en propiedad, el resultado de una decisión formal, concertada, única, tomada después de una reflexión y deliberación. No es una dimisión claramente confesada. No es, tampoco, a menudo, una intención propiamente dicha. No se puede, igualmente, hablar de ella como si se tratase de un fenómeno tan generalizado que nadie se escape.
Sin embargo estas precisiones no invitan a minimizar su importancia y su estudio. Pues se trata de un fenómeno amplio, fuertemente arraigado en muchos factores cuya acción es convergente: en situaciones sociológicas, en las estructuras administrativas, en las actitudes educativas, en las tendencias pedagógicas, en fuerzas de inercia que la mantienen y la nutren (1981, p....




