E-Book, Spanisch, 257 Seiten
Reihe: Ensayo
Rodríguez García De fútbol y de hombres
1. Auflage 2016
ISBN: 978-84-15523-37-6
Verlag: Ushuaia Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, 257 Seiten
Reihe: Ensayo
ISBN: 978-84-15523-37-6
Verlag: Ushuaia Ediciones
Format: EPUB
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Manuel Rodríguez García ' Futbolista en sueños y entrenador virtual ' según el perfil de twitter, @ marogarr . Máster en dirección de personas, desempeñó en Caja Duero durante cuarenta años para conseguir los nobles fines de aquella Institución, muchos de ellos como directivo hasta el 21 de agosto de 2006. Seis años después, la Caja fue convertida en Banco por acuerdo de un panal de políticos que libaban en la compleja colmena de la alemanización europea. Insistentemente, la mente subconsciente le interroga: ¿Quién se benefició de tanto esfuerzo y dedicación, de tantas noches de insomnio, de tantas ilusiones profesionales perdidas...? Colaborador de Esfutbol.net y autor de cinco libros anteriores a éste: 'La Ignorática y el fútbol', 'Apología del fútbol', 'Futbolandia. Ensoñaciones, realidades y virguerías del fútbol', 'Evidencias y paradojas del fútbol' y 'De fútbol y de hombres'; los tres últimos también editados por Ushuaia Ediciones. Su singular percepción del fútbol, iniciada en 'La Ignorática', sigue promoviendo pensamientos de fútbol centrados en personas y su sociología singular.
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1. Prefacio
(Vladimir Dimitrijevic, «La vida es un balón redondo»).
Ese es mi compromiso personal. Desarrollar pensamientos e ideas sobre todos aquellos aspectos relacionados con el fútbol y sus hombres. Es decir, con los hombres y mujeres que juegan, o gestionan, aspectos diversos del fútbol; cualquiera que sea el estilo, tipos y maneras de jugarlo. Porque, siempre, he enarbolado la idea específica de que el fútbol no es uno, ni exclusivo, y no le pertenece ni siquiera al que obtiene mejores resultados por más que su estilo haya resultado ganador en un período dilatado de tiempo.
Nunca, hasta la fecha, hubo un equipo triunfador por siempre y en todo momento. A Dios gracias… Porque si hubiera sido así, el progreso del fútbol habría resultado más limitado. Es lo que tienen las dictaduras políticas, las ideas y los movimientos exclusivistas por cuanto los modelos se enquistan y las soluciones no vuelven a aparecer hasta que aquellos se pudren y revientan. Justo ahí se genera un nuevo porvenir… Un equipo profesional, una selección, un jugador en concreto, no prevalecerán siempre si se acomodan y no evolucionan. La vida y el fútbol; el fútbol y la vida son así gracias a sus hombres…
En mi libro «Evidencias y paradojas del fútbol» quedaba constancia de mi vocación permanente en estos asuntos del fútbol: «El cerebro es un continente pequeño- pesa menos de kilo y medio - pero encierra la mayor complejidad del universo». (José Antonio Marina). En nuestras refriegas diarias no nos damos cuenta que la posible diferencia entre Messi y Ronaldo no son sus estructuras físicas o técnicas. Sus cualidades fundamentales son mentales y, después, sus posibles diferencias serán hormonales. ¿Hormonales? (…) «Las personas con los «productos químicos cerebrales» idóneos (serotonina, dopamina, o compuestos relacionados) tendrán éxito, mientras aquellas personas cuyo funcionamiento químico no sea del todo correcto, sufrirán fallos de atención, no estarán motivadas o serán violentas» (E. Jensen, «Cerebro y aprendizaje»). Pero, por supuesto, en nuestro afán de escribir sobre materias del fútbol poco tratadas, poco formalizadas o poco pensadas, yo me he liado la manta a la cabeza y ese afán me llena intelectualmente. Gracias a J. A. Marina volví a autoafirmarme («El cerebro infantil: La gran oportunidad): «Hay una ley general de nuestro cerebro: Lo que no se usa, se pierde». Por lo que quiero seguir pensando y transmitiendo ideas de fútbol todavía durante muchos lustros…
En «La vida es un balón redondo», Vladimir Dimitrijevic me cautivó con sus recuerdos y sentimientos de fútbol. Leyendo sus precisiones, encontré muchas ideas parecidas a como yo las viví. Lógicamente, salvando las diferencias que origina el contexto geográfico y temporal. «El misterio del fútbol reside en la inagotable variedad de los hombres, y es por la diferencia que de ello resulta que la maravilla se renovará siempre (…) ¿Por qué el ser humano se siente atraído por la regla, el orden, la claridad? Yo respondo: ¿Por qué Dios organizó, en siete días, el reparto de los elementos y de las criaturas? Se me podría citar el Libro: ¡porque eso es bueno! Pero pensemos en términos futbolísticos. En general, los ojos ponen orden en el caos, ante todo en el caos de la primera infancia. Canalizan la potencia muscular, la potencia destructiva u oscura. Ellos introducen las reglas, las dificultades. Ciertos actos están prohibidos. El fútbol colma a la gente de certezas, y ante todo de la convicción de que en la vida hay cosas que no se hacen. Durante noventa minutos, los hombres reencuentran el orden».
Haré una síntesis elemental donde podremos encontrar algunas muestras de esas sensibilidades a las que me apego, como Dimitrijevic: «Al niño le gusta que le impongan reglas, renuncia a intentar transgredirlas de igual modo (…) Los niños se expresan a veces con mucha poesía, no porque eso les parezca poético, sino porque han encontrado el sentido. La gente que va al partido ya no encuentra sentido en el mundo que les rodea. Cuanto más caótico es este mundo, más se buscan leyes estrictas… Es por ello que estoy de parte del árbitro que decide, que impone, que no organiza un referéndum antes de determinar si hay fuera de juego o no, si el gol es válido o no. Algunos dicen que hay que introducir cámaras por todas partes, vigilantes tras cada banderín de corner. ¿Por qué no comisiones de la ONU, grupos de expertos, unos cuántos abogados neoyorquinos y los tanques de la «comunidad internacional» para corregir un error voluntario o involuntario (humano) del árbitro? (…) ¡Aceptar el error humano, rebelarse dignamente contra la justicia sin el perdón de las máquinas o de los hombres-máquina!».
Estamos en un momento difícil para expresar ideas altruistas de fútbol. Tampoco es tiempo de idealizar situaciones que se considerarán posturas cursis en un negocio o industria que mueve cifras tan significativas, al fin y al cabo es lo que menos me importa del fútbol por cuanto lo económico es lo que menos me gratificó, de siempre. Por eso, intento que no me arrastre el sensacionalismo, desprecio los adjetivos superlativos sobre «el mejor jugador», «el mejor gol», «la mejor estadística», «el mejor récord», etcétera. Hemos entrado en el «fútbol propaganda» que intenta llenar espacios porque los medios viven y conviven con el espectáculo paralelo que sostiene su propio negocio. Incluso, lo que más me repele es cuando hablamos de los futbolistas como «dioses»; «extraterrestres»; «galácticos»; «sobrenaturales»; o personajes de la Capilla Sixtina… Mi absoluta independencia me permite abominar de tanta fantasía creada ficticiamente…
«El mito y el poema épico nacen de la tensión que existe entre la injusticia, el error humano que a menudo conlleva la pasión, y el gesto. Un gesto de saludo, de disculpa, o de admiración. Como cuando el guardameta felicita al que le ha marcado el gol, o cuando se aplaude en el corazón, silenciosamente, una proeza (…) Todos los entrenadores y los educadores deberían hacer leer a Homero y a Píndaro a esas almas juveniles, ávidas de notoriedad… El hombre de hoy ya no quiere vivir en una sociedad heroica; como ha escogido la pseudodemocracia, que le hace vivir en una especie de indiferencia, va al partido. La gente pequeña tiene sus victorias, ciertamente ilusorias, pues mañana las olvidará, las desechará». (V.Dimitrijevic). Por tanto, aparecerán muchas reflexiones que refuercen el papel de las personas y no solo de los especialistas en fútbol. Además de las oportunas reflexiones para entender el fútbol en su conjunto: las tácticas, las tendencias, las alternativas y las evoluciones, y aquellas cuestiones que mejoren el juego. Poniendo la lupa, incluso, en detalles futbolísticos que se olvidan de tanto practicar un determinado modelo de juego, de tanto fijarse en la letra gorda olvidándose de los detalles, tan importantes en este juego.
«Llegó un momento en el que se quiso desembarazar al juego de su aspecto tribal, y por ello se inventó el fuera de juego, que impide que todo el mundo pueda ir al mismo sitio al mismo tiempo, o que pueda aglutinarse en el área chica. Se quería evitar el rugby y esos reagrupamientos que tienen indiscutiblemente una gran belleza plástica, una gran virilidad, pero que tienen al mismo tiempo algo de enloquecido y telúrico. El fútbol prohíbe eso: si ustedes van todos al mismo sitio, su adversario les rodeará… Mientras que si usted tiene eso que gira, que circula, y que yo llamaría el mecanismo de relojería de un equipo, su concordancia interior, constatará fácilmente que cada giro se bonifica. La mecánica orgánica es algo absolutamente particular: de repente se tiene un buen equipo, el Áyax por ejemplo, formado por jugadores que habían jugado cinco años juntos antes de convertirse en estrellas. Hay eso que se llama la predisposición innata: ya no es un mecanismo, ha devenido orgánico», como escribiera Dimitrijevic.
Es mi quinto libro publicado. Otros están en camino, incluso alguno a medio pergeñar. Pero en esta ocasión puse el acento en otras visiones posibles del fútbol y sus interpretaciones diversas: Las zonas de influencia de un partido ampliando la visión no solo táctica, qué significa saber de fútbol y dominar tanto el tiempo, el espacio y el engaño manejando la tripa como pelota; pero también otras herramientas mentales cada vez más necesarias: ¡Hay que ganar como sea…! Me entra, de vez en cuando el «ataque de entrenador» y le pongo lupa a las diversas acciones técnicas de esos hombres jóvenes que son los futbolistas practicando un juego que los espectadores, directivos y periodistas llegan a creerse que se trata de una ciencia exacta… Igual que creen que la táctica es posible clonarla. Yo encontré algunas relaciones impensadas, atrevidas, quizás sorprendentes para los que manejan informaciones más recientes: El fútbol de las tres CES; tres partidos en uno; fútbol con, o sin, preliminares; y otras ideas sobre la ley de la posesión, etcétera.
Y tampoco me olvido de que toda actividad humana requiere de una específica inteligencia, la que nos demostró Guardiola durante cuatro años al frente del Barcelona. Sin renunciar a las que expresan otros entrenadores, otros futbolistas, que parecen convivir de manera natural con la Ley de la Atracción. Al hablar de los hombres del fútbol, somos muy críticos con la crítica,...




