E-Book, Spanisch, Band 1, 204 Seiten
Reihe: TABLA ESMERALDA
Trismegisto El Kybalion
1. Auflage 2025
ISBN: 979-13-8758621-8
Verlag: ALCARAZ EDICIONES
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, Band 1, 204 Seiten
Reihe: TABLA ESMERALDA
ISBN: 979-13-8758621-8
Verlag: ALCARAZ EDICIONES
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Hermes Trismegisto es una figura legendaria cuya identidad es una fusión de los dioses Hermes, de la mitología griega, y Thoth, de la mitología egipcia. Es considerado el fundador del hermetismo, una corriente de pensamiento que abarca textos y enseñanzas sobre filosofía, alquimia, astrología y otros conocimientos místicos. Hermes Trismegisto es una figura central en la tradición esotérica occidental, y su influencia ha perdurado a lo largo de los siglos, especialmente en la alquimia, la filosofía neoplatónica y el pensamiento renacentista. Los textos atribuidos a Hermes Trismegisto, conocidos como el Corpus Hermeticum , son una serie de escritos que recopilan sus enseñanzas y reflexiones sobre la naturaleza del universo, la divinidad y el conocimiento oculto. Estos textos, escritos en griego y datados entre los siglos II y III dC, se consideran obras de la escuela hermética y fueron fundamentales para la filosofía esotérica. Entre los fragmentos más conocidos de su obra se encuentra la famosa Tabla Esmeralda , un enigmático texto que contiene principios de alquimia y que ha sido interpretado como una guía simbólica para la transmutación espiritual y material. Hermes Trismegisto ha sido referido como el «tres veces grande» por su supuesta maestría en tres esferas de conocimiento: la alquimia, la astrología y la teología. Su figura ha inspirado a numerosos pensadores y místicos, desde los filósofos neoplatónicos hasta los alquimistas medievales, quienes consideraron sus enseñanzas una clave para alcanzar la sabiduría y la unión con lo divino. Durante el Renacimiento, el redescubrimiento de los textos herméticos en Occidente generó un renovado interés en la figura de Hermes Trismegisto, especialmente en el ámbito de los estudios místicos y esotéricos. A pesar de su influencia, no existen evidencias de que Hermes Trismegisto fuera una persona histórica real; en cambio, es interpretado como una representación simbólica de la fusión de las tradiciones griega y egipcia, y una figura arquetípica que encarna el conocimiento sagrado y oculto.
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CAPÍTULO I.
La filosofía hermética
«Los labios de la sabiduría están cerrados, excepto para los oídos del entendimiento.»
El Kybalion.
Del antiguo Egipto han llegado las enseñanzas esotéricas y ocultas fundamentales que han influenciado tan fuertemente las filosofías de todas las razas., naciones y gentes, por varios miles de años. Egipto, el hogar de las pirámides y la esfinge, fue el lugar de nacimiento de la sabiduría escondida y las enseñanzas místicas: todas las naciones han tomado prestado de su doctrina secreta. India, Persia, Caldea, Medea, China, Japón, Asiria, la Grecia y la Roma antiouas, y otros antiguos países participaron liberalmente en el festín de conocimiento que los hierofantes y maestros de la tierra de Isis proporcionaban tan libremente a aquellos que venían preparados para participar del gran almacén de saber místico y oculto que las mentes de esa tierra habían reunido.
En el antiguo Egipto residían los grandes adeptos y maestros que nunca han sido sobrepasados, v que raramente han sido igualados, durante los siglos que han tenido su fuga procesional desde los días del gran Hermes. En Egipto estaba localizada la gran logia de logias de los místicos. A las puertas de sus templos entraban los neófitos, quienes posteriormente, como hierofantes, adeptos y maestros, viajaban a los cuatro rincones de la tierra, llevando consigo el precioso conocimiento que estaban preparados, ansiosos y deseosos de traspasar a aquellos que estuviesen listos para recibirlo. Todos los estudiantes de lo oculto reconocen la deuda que deben a estos venerables maestros de esa antigua tierra.
Pero entre estos grandes maestros del antiguo Egipto moró una vez uno a quien los maestros aclamaban como «el maestro de maestros». Este hombre, si es que en verdad era «hombre», moró en Egipto en los primerísimos días. Era conocido como Hermes Trismegistus. Él fue el padre de la sabiduría oculta; el fundador de la astrología; el descubridor de la alquimia. Los detalles del relato de su vida están perdidos para la historia debido al lapso de los años, aunque varios de los países antiguos disputaron uno con el otro en sus alegatos por el honor de haber suministrado su lugar de nacimiento, y de esto hace miles de años. La fecha de su residencia en Egipto, en esa su última encarnación sobre este planeta, no es conocida ahora, pero ha sido fijada en los primeros días de las más viejas dinastías de Egipto -mucho antes de los tiempos de Moisés-. Las mejores autoridades le consideran como un contemporáneo de Abraham, y algunas de las tradiciones judías llegan a afirmar que Abraham adquirió una porción de su conocimiento místico a partir de Hermes mismo.
Conforme los años rodaron tras su partida de este plano de vida (registrando la tradición que vivió trescientos años en la carne), los egipcios deificaron a Hermes, y le hicieron uno de sus dioses, bajo el nombre de Thoth. Años después, la gente de la Grecia antigua también le hizo uno de sus muchos dioses -llamándole «Hermes, el dios de la Sabiduría»-. Los egipcios reverenciaron su memoria por muchos siglos -sí, decenas de siglos- llamándole «el escriba de los dioses», y confiriéndole, honoríficamente, su antiguo título, «Trismegistus», que significa «el tres veces grande», «el gran grande», «el grande más grande», etcétera. En todos los países antiguos el nombre de Hermes Trismegistus fue reverenciado, siendo sinónimo el nombre con la «fuente de la sabiduría».
Incluso en estos días, usamos el término «hermético» en el sentido de «secreto», «sellado de manera que nada puede escaparse», etc., y esto en razón del hecho de que los seguidores de Hermes siempre observaron el principio del secreto en sus enseñanzas. Ellos no creían en «arrojar perlas ante los puercos», sino que más bien se atenían a la enseñanza «leche para los bebés; carne para hombres fuertes», ambas de cuyas máximas son familiares a los lectores de las escrituras cristianas, pero que también habían sido usadas por los egipcios durante siglos antes de la era cristiana.
Y esta política de diseminación cuidadosa de la verdad ha caracterizado siempre a las enseñanzas herméticas, incluso hasta el presente día. Las enseñanzas herméticas han de encontrarse en todas las tierras, entre todas las religiones, pero nunca identificadas con ningún país particular, ni con ninguna secta religiosa particular. Esto en razón de la advertencia de los antiguos instructores contra el permitir a la doctrina secreta que se volviese cristalizada en un credo. La sabiduría de esta amonestación es evidente para todos los estudiantes de la historia. El antiguo ocultismo de India y Persia degeneró, y fue grandemente perdido, debido al hecho de que los instructores se volvieron sacerdotes, y mezclaron así la teología con la filosofía, siendo el resultado que el ocultismo de India y Persia ha sido perdido gradualmente entre la masa de superstición religiosa, cultos, credos y «dioses». Así fue con la Grecia y la Roma antiguas. Así fue con las enseñanzas herméticas de los gnósticos y los cristianos primitivos, que se perdieron en el tiempo de Constantino, cuya mano de hierro asfixió la filosofía con la manta de la teología, perdiendo para la Iglesia cristiana lo que era su misma esencia y espíritu, y haciéndola buscar a ciegas a lo largo de varios siglos antes de que encontrase el camino de vuelta a su antigua fe, siendo las indicaciones evidentes para todos los observadores cuidadosos en este siglo xx el que la Iglesia esté ahora pugnando por volver a sus antiguas enseñanzas místicas.
Pero hubieron siempre unas pocas almas fieles que mantuvieron viva la llama, atendiéndola cuidadosamente, y no permitiendo que su luz se extinguiese. Y gracias a estos corazones leales y mentes valientes tenemos aún la verdad con nosotros.
Pero no se encuentra en los libros, en ninguna gran extensión. Ha sido transmitida de maestro a estudiante, de iniciado a hierofante, de labio a oído. Cuando fue escrita, su significado fue velado en términos de alquimia y astrología, de modo que sólo aquellos que poseyesen la clave pudieran leerla correctamente. Esto se hizo necesario a fin de impedir las persecuciones de los teólogos de la Edad Media, que combatieron la doctrina secreta con fuego y espada, estaca, horca y cruz. Incluso en este día no se encontrarán sino pocos libros dignos de confianza sobre la filosofía hermética, aunque haya innumerables referencias a ella en muchos libros escritos sobre diversas fases del ocultismo. ¡Y, sin embargo, la filosofía hermética es la única llave maestra que abrirá todas las puertas de las enseñanzas ocultas!
En los primeros días hubo una compilación de ciertas doctrinas herméticas básicas, pasadas de instructor a estudiante, que fue conocida como El Kybalion, habiendo sido perdido por varios siglos el significado y la importancia exactos del término. Esta enseñanza, sin embargo, es conocida por muchos a quienes ha descendido, de boca a oído, continuamente a lo largo de los siglos. Sus preceptos nunca han sido escritos, o impresos, hasta donde sabemos nosotros. Era meramente una colección de máximas, axiomas y preceptos, que eran ininteligibles para los intrusos, pero que eran fácilmente entendidos por los estudiantes, después que los axiomas, las máximas y los preceptos hubiesen sido explicados y ejemplificados por los iniciados herméticos a sus neófitos. Estas enseñanzas constituían realmente los principios básicós del «Arte de la alquimia hermética», el cual, contrariamente a la creencia general, trataba del dominio de las fuerzas mentales, antes que de los elementos materiales la transmutación de una clase de vibraciones mentales en otras, en vez del cambio de una clase de metal en otro-. Las leyendas de la «piedra filosofal» que convertiría el metal bajo en oro, eran una alegoría relacionada con la filosofía hermética, rápidamente entendida por todos los estudiantes del verdadero hermetismo.
En este pequeño libro, del que ésta es la primera lección, invitamos a nuestros estudiantes a examinar las enseñanzas herméticas, tal como están expuestas en El Kybalion, y tal como son explicadas por nosotros mismos, humildes estudiantes de las enseñanzas, que, mientras que llevamos el título de iniciados, somos todavía estudiantes a los pies de Hermes, el maestro. Aquí os damos muchas de las máximas, axiomas y preceptos de El Kybalion, acompañados por explicaciones e ilustraciones que estimamos idóneas para hacer las enseñanzas más fácilmente comprensibles por el estudiante moderno, particularinente por cuanto el texto original está velado a propósito en términos oscuros.
Las máximas, axiomas y preceptos originales de El Kybalion están impresos aquí, entre signos de acotación, dado el crédito apropiado. Nuestro propio trabajo está impreso en el modo regular, en el cuerpo de la obra. Confiamos que los muchos estudiantes a los que ofrecemos ahora esta pequeña obra derivarán tanto beneficio del estudio de sus páginas como lo han hecho los muchos que han pasado antes, recorriendo el mismo sendero hacia la maestría a lo largo de los siglos que han pasado desde los tiempos de Hennes Trismegistus -el maestro de maestros-, el gran grande. En las palabras de El Kybalion:
«Donde caen las pisadas del maestro, los oídos de aquellos preparados para su enseñanza se abren de par en par.»
El...




