E-Book, Spanisch, 280 Seiten
Reihe: GS
Trinidad, tolerancia e inclusión
1. Auflage 2021
ISBN: 978-84-288-3678-4
Verlag: PPC Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, 280 Seiten
Reihe: GS
ISBN: 978-84-288-3678-4
Verlag: PPC Editorial
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Los trinitarios -hombres y mujeres- siguen abriendo caminos de redencio´n, carisma´ticos y profe´ticos; en los u´ltimos an-os, sus opciones institucionales se dirigen a las personas que ma´s sufren la intolerancia y la exclusio´n, tanto en la sociedad como dentro de la misma Iglesia, y cuentan con una tradicio´n y unos medios que, a partir de la experiencia de Dios como Trinidad, trasladan cerca de donde se juega la vida, la misericordia y la justicia, como signos claros de la presencia de Dios.Sin embargo, no es posible adentrarse en esos espacios de liberacio´n sin un pensamiento teolo´gico que sustente la praxis y afiance la misio´n.El XI Congreso trinitario 'Trinidad, tolerancia e inclusio´n', celebrado en noviembre de 2018 en el marco de la Facultad de Teologi´a de Granada y organizado por la Provincia trinitaria del Espi´ritu Santo, trazo´ una li´nea de compromiso pastoral y reflexio´n teolo´gica ine´dita en la tradicio´n carisma´tica y espiritual de la orden. En aquellas jornadas participaron personalidades de la talla de Rafael Aguirre, Juan Antonio Estrada, Ianire Angulo, Olga Consuelo Ve´lez o Sebastia´n Mora, entre muchos otros. Su participacio´n queda recogida en este libro, coordinado por Juan Pablo Garci´a Maestro, para retomar asi´ los objetivos de aquel Congreso.Estas pa´ginas recogen la reflexio´n sobre la condicio´n trinitaria e inclusiva de Dios, la incorporacio´n de la mirada teolo´gica femenina, la voz de los descartados por la sociedad, la integracio´n de quienes piensan diferente, pero construyen con nosotros codo con codo la toma de conciencia sobre las violencias ejercidas en tiempos pasados y las que, todavi´a ahora, pretenden imponer un absolutismo totalizante de la religio´n
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DIOS, TOLERANCIA E INCLUSIÓN EN LOS PROFETAS
IANIRE ANGULO ORDORIKA
Facultad de Teología de Granada
1. La problemática de un título
Quizá no sea políticamente correcto comenzar confesando que, cuando me propusieron el título de esta comunicación, mi primera reacción fue cuestionar si los profetas eran tolerantes e inclusivos. Este primer interrogante no solo se despertó en mí, sino en muchos otros que han sabido de la preparación de esta ponencia. De hecho, en los últimos meses he escuchado en más de una ocasión exclamar que «no hay nadie más intolerante que los profetas». Algo de razón tiene esta primera impresión, aunque resulte, como veremos, muy matizable.
La ausencia de palabras equivalentes a «tolerancia» e «inclusión» en las lenguas bíblicas no es la principal de las dificultades a la hora de atender a la cuestión que se me pedía, sino que estos términos reflejan una cosmovisión muy ajena al mundo antiguo. Según el Diccionario de la Real Academia Española, la tolerancia se entiende como el «respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias». Por su parte, la inclusión se explica como el «acto de incluir», que es «poner algo o a alguien dentro de una cosa o de un conjunto, o dentro de sus límites». Estas definiciones ponen sobre la mesa que ambos conceptos reflejan una mentalidad históricamente muy moderna.
Tenemos tan asumida y aceptada la necesidad de, por ejemplo, respetar la libertad religiosa y acoger la pluralidad de confesiones que se nos olvida que este fruto de los derechos humanos encontró resistencias en el seno de la Iglesia hasta bien entrada la mitad del siglo XX, tras la Declaración conciliar Dignitatis humanae, de 1965. Pretender que los profetas bíblicos se anticipen a esta mentalidad, asumida por todos nosotros, pero reciente, es un craso error. Por eso nadie debería llevarse las manos a la cabeza cuando lea cómo Elías no tiene ningún reparo en degollar en el torrente Quisón a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal (1 Re 18,22-40). Desde nuestros parámetros actuales, este personaje no se dibuja, precisamente, como un dechado de tolerancia e inclusión de la diversidad religiosa.
Esta alerta contra el riesgo de una proyección anacrónica de las lógicas contemporáneas sobre los textos bíblicos no implica que nuestra búsqueda esté abocada al fracaso. Al revés, podemos encontrar entre las líneas de los libros proféticos algunas claves capaces de iluminar nuestra reflexión actual sobre este tema. Si bien no encontraremos referencias directas a los términos «tolerancia» e «inclusión», ambos remiten a la forma en que nos relacionamos con lo distinto, con aquello que difiere de cuanto nos resulta habitual. Esto explica que vayamos a centrar nuestra atención en el modo en que los profetas se sitúan ante los extranjeros.
2. Los profetas y los extranjeros
No hace tantos años que se catalogó el llamado «síndrome de Ulises» para englobar las consecuencias del estrés crónico que sufren los emigrantes. Esta patología evidencia, entre otras cosas, la dificultad que supone para todo ser humano verse impelido a abandonar las propias raíces y el contexto afectivo del que forma parte. Alejarse del grupo conlleva sensación de desamparo y vulnerabilidad, incluso en una sociedad como la nuestra, que ha priorizado al individuo frente al grupo.
En contra de nuestra visión individualista, al antiguo Israel le cuesta mucho percibir al ser humano como una realidad individual, pues es comprendido de forma esencial como miembro de una familia y, por ello, de un pueblo?1. Según esta lógica que atraviesa el Antiguo Testamento (AT), lo que define a cada uno es fundamentalmente el conjunto al que pertenece, de manera que estar solo implica haber sido arrancado del grupo del que formaba parte. Desde esta percepción, la persona se debe a su familia y a su pueblo, al que ha de amar y comprometerse con fidelidad?2.
La identidad personal queda determinada por la grupal, que a su vez se configura a través de diversos elementos, como tradiciones, lengua, costumbres, rasgos físicos o creencias religiosas, que vinculan a sus miembros entre sí a la vez que los diferencian de quienes pertenecen a otra comunidad?3. De este modo, el mundo se divide entre «nosotros» y «los demás», entre quienes son «de los míos» y los que no. Esta forma de comprender la realidad como una contraposición se va reforzando cuanto mayor peso se otorga a la pertenencia al propio grupo y menor es el conocimiento y la relación con los otros.
En esta perspectiva, el extranjero representa lo opuesto y se convierte en paradigma de lo diferente. Por tanto, desde nuestros parámetros se trata de un sujeto potencial de tolerancia e inclusión. De cómo se relacionen los profetas con ellos podremos extraer algunas consecuencias para iluminar nuestro tema. Para ello, empezaremos atendiendo a la percepción de los extranjeros que delatan los diversos términos hebreos que se emplean para denominarlos. Con esta información abordaremos cómo se sitúan los profetas ante ellos desde dos perspectivas distintas. Primero, nos ocuparemos de la actitud que nos cabe esperar desde lo que conocemos de estos personajes bíblicos. En un segundo momento prestaremos atención a aquello que podría resultarnos desconcertante.
a) Más que palabras: términos que reflejan una percepción
Cualquiera que haya aprendido una lengua distinta a la suya compartirá conmigo que lo más complicado no es la gramática o el vocabulario, sino la forma de entender el mundo que se refleja en ella y que no siempre resulta evidente?4. Uno de mis ejemplos preferidos de este hecho es el término hebreo para hablar de «futuro»: ’a?ôr?5. Mientras nosotros nos solemos imaginar que el futuro se encuentra enfrente y avanzamos hacia él caminando hacia adelante, la palabra hebrea para referirse al futuro significa también «espalda» y «parte de atrás». De este modo, el porvenir queda situado en el espacio detrás de nosotros, y se subraya así nuestra incapacidad para contemplar lo que aún no ha sucedido. Sirva este ejemplo para insistir en cómo las palabras que empleamos en cada idioma ofrecen más información de la que podríamos pensar a simple vista.
El AT utiliza un amplio y variado vocabulario para referirse a los extranjeros, pero tras él se esconden diversas connotaciones?6. Y es que el modo en que se interpreta la realidad aparece de forma latente en los términos con los que esta es nombrada. De ahí que nos ocupemos a continuación de los significados ocultos de las palabras que emplean los libros proféticos para referirse a los forasteros.
– Sentido negativo: los extranjeros como amenaza. El concepto de extranjero resulta inevitablemente relativo. Cada sociedad imagina cuáles son los límites que les separan de los otros y, en función de estos, sitúa a los que se encuentran fuera. Si lo que configura a alguien como forastero es su origen y su localización, como sucede con algunas culturas cercanas a Israel, la disposición hacia ellos tendrá unas connotaciones particulares?7. Por su parte, algunos de los términos hebreos que aparecen en los libros proféticos para denominar al extranjero llevan implícita una cierta carga de hostilidad, pues suponen que estos traspasan una barrera diversa a la simplemente espacial.
Esto sucede con el adjetivo zar, que no solo se emplea para referirse al extranjero, sino también a todo aquello que resulta extraño a lo propio?8. De ahí que el mismo término pueda emplearse para hablar de un bastardo, de alguien adúltero o de un amante, entendiendo así que se trata de la amenaza de alguien extraño al grupo familiar. Esto encaja bien con el significado del verbo del que procede (zwr), que significa apartarse, alejarse o ser un extraño?9. Se puede observar que el acento del término no está tanto en el lugar de origen cuanto en la condición de distinto, e incluso opuesto, al grupo al que se pertenece.
Algo similar sucede con otros dos términos a los que recurren los libros proféticos para hacer referencia al extranjero: nokrî y nekar?10. Ambos proceden del mismo verbo (nkr), que tiene el significado base de...




