E-Book, Spanisch, 262 Seiten
Reihe: La creación literaria
Capek La guerra con las salamandras
1. Auflage 2013
ISBN: 978-607-03-0477-4
Verlag: Siglo XXI Editores México
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, 262 Seiten
Reihe: La creación literaria
ISBN: 978-607-03-0477-4
Verlag: Siglo XXI Editores México
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Obra del importante novelista, dramaturgo, periodista y traductor checo de la primera mitad del siglo XX. Su obra está marcada por su formación filosófica y estética, sobre todo por el pragmatismo y el expresionismo, así como por la revolución científico-técnica. En muchas de sus obras expresó la preocupación de que un día la tecnología se apodere del hombre.
Karel Capek
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Prólogo
Con La guerra con las salamandras, publicada en 1936, culmina toda una serie de obras utópico-fantásticas que el escritor checo Karel Capek inició en 1920 con la obra de teatro R.U.R. y continuó con las novelas La fábrica de lo absoluto y Krakatit y las obras dramáticas El asunto Macropulos y Adán el Creador, esta última escrita junto con su hermano Josef. El denominador común de todas estas obras es advertir las posibilidades del abuso de los descubrimientos de la civilización moderna, los cuales en lugar de facilitar el trabajo de los hombres, pueden provocar la destrucción de la humanidad. Este tema invariablemente se va desarrollando dentro de una situación utópica con rasgos fantásticos, irreales, que al fin y al cabo no son sino un mero pretexto para plasmar una imagen crítica, hasta grotesca, del comportamiento de individuos o de toda una sociedad. R.U.R. (Rossum’s Universal Robots) es la obra con la que se dio a conocer Karel Capek y con la que tal vez más familiarizados están los lectores mexicanos. El título de la obra es la abreviatura del nombre de una empresa que crea el primer hombre artificial indistinguible del ser humano, el robot, término que hoy en día forma parte del léxico de casi todos los idiomas y que en su raíz define a la máquina que trabaja ya que se deriva del sustantivo robota que en varios idiomas eslavos significa faena, trabajo. Los “derechos de autor” sobre la palabra robot, en realidad corresponden a su hermano Josef, destacado pintor checo. En este drama, en el cual los robots se rebelan y empiezan a matar a sus creadores hasta que casi se extinguen porque no son capaces de reproducirse, es en el que más paralelismos podemos encontrar con La guerra con las salamandras. En ambas obras se trata de una sublevación de seres –en la primera, de gente artificial y, en la segunda, de animales dóciles e inteligentes cuyas aptitudes los asemejan a seres humanos– que originalmente debieron haber traído provecho a la humanidad pero que a raíz de ciertas actitudes egoístas del hombre, lo amenazan con extinción. Mientras que en R.U.R. la tesis social apenas se manifiesta explícitamente a lo largo de la obra y sólo llegan sus ecos al espacio escénico único del drama que es la fábrica de robots, en La guerra con las salamandras el trato que se les da a las salamandras y sus consecuencias son el meollo de la novela. Y mientras que en R.U.R. la apelación del autor se distingue por un tono cómico apenas al inicio de este drama expresionista, en La guerra con las salamandras atraviesa toda la historia creando una imagen grotesca, pero triste a su vez, de la sociedad de la época. La guerra con las salamandras es una de las obras del periodo ya maduro de la creación de Capek que, por un lado, conserva muchos rasgos comunes con sus obras utópico-fantásticas de los años veinte, y por el otro, en muchos sentidos los supera. Ante todo, la historia de las salamandras está vinculada, más que cualquiera otra de sus obras, con un momento histórico determinado, con sus mecanismos sociales, sus estructuras y sus conflictos. El autor despliega una cantidad inagotable de detalles que a nadie hacen dudar de que se trata de la época contemporánea, es decir, del mundo después de la primera guerra mundial y en vísperas de la segunda, con las inevitables amenazas del nazismo, pero también del mundo en el que, por las mismas circunstancias históricas, el desarrollo de la inteligencia humana, de la ciencia y de la cultura, adquiere finalidades destructivas. La riqueza en los detalles es lo que le da a la ficción, a lo utópico e irreal de la novela, un aire realista. La acción se desarrolla en un espacio geográfico siempre muy bien especificado, desde las diferentes islas del Pacífico hasta Jevice y Nové Strasice en Checoslovaquia, y están involucrados en ella personajes concretos, desde los accidentales, como los periodistas Golombek y Valenta, hasta los que cambiaron el destino de las salamandras, como el capitán J. Van Toch, el señor Bondy y el señor Povondra. El autor capta los aspectos peculiares que caracterizan a las mentalidades de diferentes naciones, transparenta las circunstancias de la situación política internacional y las incidencias de las conferencias científicas, así como curiosidades de las noticias amarillistas de los periódicos de la época, y los plasma aparentemente sin mucha vinculación, formando un collage multicolor en el que el mundo de los hombres y el de las salamandras se van compenetrando y condicionando. De la constante oscilación entre la ficción y la cantidad desmesurada de elementos reales surgen tales expresiones humorísticas propias de Capek como los testimonios ficticios de algunos personajes históricos: el director de música italiano Arturo Toscanini, el escritor G. B. Shaw y, junto con ellos, el intérprete fílmico de Tarzán, Weissmüller (sólo que su nombre, Johnny, está equivocado o intencionalmente cambiado por Tony, al igual que Henry Bond sustituye a Henry Ford, y otros casos similares), cuyas palabras parodia el autor. Otra manera de jugar con los nombres es presentar como lord británico a Francis Drake, el célebre navegante y pirata del siglo XVI, y como su oponente francés al Marqués de Sade, o ponerle a un barco francés de guerra el nombre de Bechamel (el marqués de Bechamel, famoso por la creación de su célebre salsa). Junto a los personajes de la vida pública se satirizan también en el libro algunas obras reales como la del filósofo alemán Oswald Spengler La decadencia del Occidente, que en los años veinte acaparó la atención del mundo intelectual debido a sus pronósticos sobre el exterminio de la cultura europea y al que Capek disfraza con la supuesta obra de un tal Wolf Meinert La decadencia de la Humanidad. Con un humor suave y comentarios irónicos que llegan hasta la parodia y la caricatura, el autor se sirve de todo para que su voz crítica se burle de los principios y los mecanismos que rigen a la sociedad nacional checoslovaca e internacional de su tiempo. Al inicio del libro, el humor es sutil, apenas se puede percibir una ligera ironización de los libros de aventuras, ya que la primera parte de la novela (“Andrias Scheuchzeri”, nombre tomado de la denominación científica del género salamandra) corresponde al periodo en que las salamandras eran un descubrimiento lejano exótico que evocaba un cierto aire romántico, como lo constata el señor Bondy, el primer negociante que se aprovechó de las salamandras. Sin embargo, conforme se va desarrollando la historia, va subiendo el tono sarcástico con el que se nos muestran los sucesos. En la segunda parte del libro (“En los peldaños de la civilización”), el optimismo y la emoción de los primeros descubrimientos quedan en el olvido y las salamandras ya no son más que una enorme fuerza de trabajo a las que la sociedad civilizada trata con crueldad y violencia a pesar de ciertas campañas descabelladas de apoyo humanitario a estos seres, las cuales finalmente resultan ser apenas una colección de medidas hipócritas para mejorar sus condiciones de vida. Y en este momento del desarrollo de la novela entra en escena la ciencia cuya crueldad (los experimentos con los animales) y teorizaciones estériles son el blanco predilecto del autor. A la crítica no escapan ni las mencionadas intenciones humanitarias, ni el sistema educativo que se intenta dar a los animales, ni el nacionalismo checo al que también llega a aludir el autor. En esta segunda parte las salamandras se mantienen como un objeto pasivo de la diversa actividad humana y fungen como un excelente instrumento para plasmar una imagen crítica e irónica del mundo pequeñoburgués coetáneo. Un giro completo se da en la última parte del libro (“La lucha con las salamandras”) cuando la iniciativa la toman las salamandras y el desarrollo de los acontecimientos se traslada al ambiente de las relaciones internacionales y militares. Diferentes países quieren aprovechar a los animales para sus fines militares y empiezan así a surgir los primeros conflictos entre las salamandras pertenecientes a diferentes países, así como entre las salamandras y la gente en general. En consecuencia empiezan a aparecer diversas teorías sobre el crepúsculo de la humanidad y la superioridad de la raza de las salamandras sobre las otras razas, y también voces que advierten acerca de la posibilidad del levantamiento de las salamandras. Desde los primeros conflictos entre las salamandras y los seres humanos, son estos últimos los que propician el encuentro violento, y es entonces cuando se pone al frente de las masas de las salamandras un hombre –el sargento Schulze, que posiblemente insinúa ser Hitler– y en los animales se despierta una enorme agresividad. La alusión al sargento y a la agresividad de las salamandras suscitó años más tarde numerosas interpretaciones del libro que unívocamente identificaban esta fase de la existencia de las salamandras con el nazismo. Sin embargo, el asunto parece ser un poco más complejo. En realidad, ninguna de las críticas coetáneas de la obra, incluida la crítica marxista, que inmediatamente reaccionaron tras la publicación de la novela, llegó a estas conclusiones tan tajantes. Asimismo, muchos de los momentos cruciales de la obra tampoco las justifican completamente. Como ya fue dicho, para Capek, crear una situación utópica era solamente un medio para penetrar de un modo más plástico y apelativo a los...